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La Sección de Noticias de EL MAR BOLIVIANO
10/28/2003
  LA INTERVENCIÓN DE LULA EN BOLIVIA Carlos Valcarce:

"ARICA DA SEGURIDAD Y TRANQUILIDAD A LOS BOLIVIANOS"

El alcalde de la ciudad nortina dice que su ciudad ofrece variados beneficios a las compañías bolivianas que quisieran instalarse ahí.

El Mercurio de Chile (www.diario.elmercurio.com)

Fuegos artificiales a las 12, 1 y 2 de la madrugada realiza Arica para el Año Nuevo. ¿Por qué? Porque se lanzan a la hora en que se inicia el Año Nuevo en Chile, Perú y Bolivia, ya que muchas personas de esos países pasan esta festividad en la ciudad chilena. A juicio del alcalde de Arica, Carlos Valcarce (RN), esta situación grafica las buenas relaciones de los ariqueños con los países vecinos.
Valcarce cree que este positivo vínculo sumado a las condiciones de seguridad y estabilidad hacen que Arica se pueda transformar en una plataforma de inversiones con Bolivia y con Perú.
Ya Víktor de los Heros, presidente de la Cámara Nacional de las Industrias boliviana, luego de los últimos conflictos ha dicho que varias empresas podrían cerrar sus fábricas para instalarse en Arica. Frente a esto, el alcalde destaca las ventajas que tiene su ciudad para los empresarios bolivianos.
- ¿Arica ofrece oportunidades a los bolivianos para instalarse?
"Efectivamente. Arica ha sido siempre, desde antes de los Incas, el puerto natural que ha tenido Bolivia en el comercio. Los bolivianos siempre nos han visto como la salida normal de su mercadería. El 60% de sus exportaciones salen por Arica".
- ¿Es factible la posibilidad de que se instalen en Arica?
"La ventaja que tienen para instalarse aquí es que 'la ley Arica', que ofrece una serie de beneficios tributarios, les permite ahorrar entre un 30% y 40% de la inversión a través de un crédito fiscal que puede rebajar el impuesto a la renta. Y hay una bonificación a la mano de obra".
"También pueden hacer uso de lugares con el régimen de zona franca industrial, como también de centros de exportación que son similares a una zona franca, pero que permiten traer mercaderías de cualquier lugar de América para darle un valor agregado y enviarlo al resto de Chile sin pagar ningún arancel aduanero".
"Arica tiene la ventaja de contar con los cables de los terminales de fibra óptica, que van de todo Chile hacia Arica y desde esta ciudad hacia América Latina y Estados Unidos".
- ¿Algún boliviano se ha contactado con ustedes?
"Estamos en conversaciones, ya que apenas se firme el tratado de libre comercio con Bolivia estarán interesados. Está el tema del azúcar. También hay empresas que quieren producir muebles con maderas nobles y livianas para tener la certificación chilena en todo el proceso productivo y ser enviados a Europa a través del Tratado de Libre Comercio. Hablamos de maderas finas que no existen ni en Europa ni en Chile".
- Entonces la llegada de bolivianos a Arica se daría por el tratado con Chile y no solamente por la convulsión de las últimas semanas.
"Exactamente. Ese es un punto. Ahora, sin tratado hay que dar algunas garantías para que la balanza comercial boliviana no sea tan deficitaria con respecto de Chile. Chile tiene que dar un paso, pero lo que importa es terminar adecuadamente la carretera entre Arica y Santa Cruz, para que ellos pasen a Brasil directamente".
- El presidente de la Cámara Nacional de Industrias de Bolivia dijo que varias industrias amenazan con cerrar sus fábricas e instalarse en Arica. ¿Ha tenido conversaciones por esa llegada puntual?
"No, pero he conversado con el ex presidente de la Cámara de la Producción de Industriales de Bolivia. Para estos empresarios, que han tenido que estar viajando por los distintos países que están a su alrededor, Arica les da seguridad y tranquilidad para hacer inversiones. Aquí está la tranquilidad que da el que las reglas del juego no cambian".
- ¿La llegada de empresarios bolivianos podría convertir a Arica en un polo de desarrollo?
"Evidentemente. La llegada de capitales bolivianos es un polo importante de desarrollo en la relación comercial de Chile y Bolivia. Recordemos que ya está aterrizando hace aproximadamente un mes el Lloyd Aéreo Boliviano".
"Ellos están trabajando junto con Sky. Tienen una combinación de vuelos de tal manera que la gente viaja con tarifas bastante bajas a Miami a través de Lloyd embarcándose aquí en Arica".
"Y si la empresa viene para acá es porque tiene interés en que algo está pasando en la ciudad de Arica o va a pasar prontamente. Recordemos el TLC con Estados Unidos y que Arica es la ciudad del país más cercana a Estados Unidos".
- ¿Qué sectores son los que tienen más potencial de desarrollar los bolivianos en Chile, además de la madera?
"Uno de ellos es el tema de la madera. Otro es el de la soya".
"En vez de mandar ese producto en pelets hacia el Medio Oriente o hacia otros países, podría ser producida en Arica".
- El que Arica presente tan buenas condiciones para los bolivianos se contrapone un poco con el discurso que se oye sobre que Arica está mal y que el Plan Arica no ha dado resultados.
"Lo que pasa es que las perspectivas que han abierto los tratados de libre comercio a Arica le dan otra fisonomía, distinta a la que tenía antes que salieran estos acuerdos".
"En Arica antiguamente no había ninguna posibilidad de desarrollo porque no había mercado externo. Los tratados de Libre Comercio hacia Estados Unidos, Europa y Corea abren perspectivas distintas para estos países, son mercados potenciales que van a tener los productores bolivianos y los empresarios ariqueños como para hacer alianzas y empezar a producir hacia esos mercados. Ahora, pasa lo mismo con Perú".
- ¿También es una buena oportunidad para ellos?
"También hemos conversado con la federación de pequeños industriales de Lima. Han venido a Arica para ver negocios con los pequeños industriales ariqueños para empezar a exportar".
"Ellos también tienen excelentes maderas, todo lo que es el arte cusqueño, toda la artesanía es de una calidad excelente que puede producirse acá y enviarse directamente a los mercados europeos".
- ¿Entonces gracias a los TLC Arica se podría convertir realmente en una plataforma de inversiones de los países vecinos?
"Va a ser la plataforma de negocios. El puerto de Arica debería ser la plataforma número uno. En segundo lugar, las comunicaciones tanto aéreas, como por tren o carreteras y las comunicaciones inalámbricas deberían ser el potencial que tiene esta ciudad para llevar Arica adelante".



Editorial:

LA INTERVENCIÓN DE LULA EN BOLIVIA

El Presidente de Brasil sabe que necesita un vecindario estable para consolidar su política exterior. De ahí que no haya dudado en participar activamente en la búsqueda de una solución a la crisis boliviana.

La Tercera de Chile (www.latercera.cl)

La intervención que tuvo el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la crisis boliviana ha dado cuenta, una vez más, del inmenso liderazgo que éste ha ganado en la región. No sólo envió un emisario a La Paz para intentar, sin éxito, una salida consensuada al conflicto. Además, ahora ha comprometido la ayuda económica y política de su país al nuevo mandatario altiplánico, Carlos Mesa.
La postura de Lula frente a Bolivia se enmarca plenamente dentro de la estrategia de política exterior que ha mantenido desde que llegó al poder hace ya casi 10 meses: favorecer las relaciones entre los países latinoamericanos y fortalecer a la región para alcanzar buenos acuerdos en términos económicos con las naciones industrializadas, especialmente EEUU.
Para ello, no dudó en tender una mano a Hugo Chávez en Venezuela, cuando en enero vivía la peor crisis de su gobierno. Tampoco ha renunciado en su acercamiento con la Argentina de Néstor Kirchner y en el apoyo al difícil trabajo de Alvaro Uribe en Colombia.
Pero su actuación en Bolivia ha ido más allá. Para fortalecer la posición del Presidente Mesa, Lula no vaciló en criticar duramente a su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada, acusándolo de no cumplir las promesas hechas al pueblo y avalando en cierta medida la revolución de la cual fue víctima.
En términos económicos, Brasil condonará gran parte de los US$ 52 millones que Bolivia le adeuda y aumentará la compra de gas -principal producto importado por Brasil desde Bolivia- de 11 a 18 millones de metros cúbicos. Más aún, Lula ha prometido la apertura de una línea de crédito, la que puede aumentar la ayuda a aproximadamente US$ 780 millones.
Este espaldarazo del líder brasileño será de gran ayuda para el nuevo gobierno boliviano, el cual, de no lograr progresos sociales y económicos en el corto plazo, arriesga otra explosión institucional. Pero este acuerdo de cooperación no sólo favorece a La Paz, Brasilia también tiene mucho que ganar.
Entre las metas que Lula ha impuesto a su gobierno se encuentra la de sentar a Brasil en un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Gestos como el que tuvo con Bolivia le anotan puntos en esa carrera: debe mostrarse ante el mundo como la voz válida dentro de Latinoamérica y, en este sentido, el aporte que haga para superar la crisis altiplánica puede ser clave.
En la misma línea, Brasilia necesita de un vecindario ordenado y fuerte, que sea capaz de negociar en mejor forma y como bloque tratados de libre comercio, en especial el Alca -Area de Libre Comercio de las Américas- con Estados Unidos. Al tiempo que intenta restar el poder de intervención que el país del Norte ha tenido históricamente en la región.
En cuanto a Chile, la crisis boliviana no ha sido la mejor oportunidad para restablecer liderazgos. Antiguas rencillas aconsejaban mantenerse alejados de la coyuntura altiplánica. Sin embargo, el Presidente Lagos tiene mucho que mostrar en relación a la conducción hemisférica, ofreciendo al subcontinente un ejemplo de integración comercial y confianza externa. Si Brasil busca su posicionamiento definitivo haría bien en mirar el caso chileno y trabajar desde ahí su plataforma.



Opinión:

EL DRAMA DE BOLIVIA

El Comercio de Ecuador (www.elcomercio.com)

La revuelta popular que hizo huir al presidente Sánchez de Lozada no es un simple derrocamiento de una persona para ser reemplazada por otra. Es una expresión colectiva que reacciona cuando se quiere repetir con el gas su atormentada historia de expoliación de sus recursos naturales: estaño, salitre, plata, petróleo. Un consorcio de empresas españolas, británicas y norteamericanas iba a explotar y exportar las inmensas reservas naturales de gas boliviano entregando al Estado solo el 18 por ciento del negocio. Eduardo Galeano dice: "la memoria duele y enseña: los recursos naturales no renovables se van sin decir adiós, y jamás regresan". Querer sacar por puerto chileno es provocar una reacción de un país oprimido por la geografía y encerrado por la historia. Es lógico que se debe exportar el gas pero mejorando substancialmente el porcentaje de participación del Estado boliviano y simultáneamente usando el gas para dar energía barata al sistema productivo y confort doméstico a una población muy pobre y arrinconada por los poderosos.
El drama de Bolivia es acertar ahora para que el gas no sirva para concentrar más la riqueza en pocas manos sino que beneficie a la mayoría de bolivianos que se debaten en un callejón sin salida. Para acertar es indispensable la unión del pueblo que hoy está dividido en aymarás y quechuas, en sindicalistas urbanos y campesinos desplazados, en mineros que han abandonado pueblos enteros, en habitantes del altiplano, de sus estribaciones y del llano en donde está el gas. El presidente Carlos Mesa, al no pertenecer a ningún grupo económico ni ser dependiente de ningún partido político tiene la autoridad moral para señalar el camino del acierto por sobre la demagogia y la corrupción. Ya no se puede persistir en los errores del pretérito como la privatización del agua, la disminución del sueldo a los policías, el impuesto a los bajos salarios y la tendencia a subir el precio de los servicios en una economía pobre.
Pero también es hora de señalar a los responsables de esta nueva tragedia boliviana, porque no cabe que se mate a la gente y Sánchez de Lozada viva tranquilo en Estados Unidos. Dónde está la solidaridad internacional para un pueblo digno. Al contrario la OEA, después de la matanza envió un delegado colombiano para respaldar al culpable de ella, en una muestra de miopía, incapacidad y alineamiento con los que mandan a matar. Esta es una actitud que la comunidad internacional debe analizar con criterio humanista e igualitario, pues no porque se trate de un país pobre las vidas humanas valen menos.
Bolivia tiene que adoptar un nuevo sistema político, pues su experiencia respecto de las alianzas para gobernar, que en un primer quinquenio funcionó, se ha prostituido por las ansias de poder de los coaligados y por la ambición de negocios sucios a cambio de un voto en el Congreso. Cabe un debate político serio y profundo sobre el sistema político que ya no funciona y la instalación de una Asamblea Constituyente que abra un espacio a las etnias aymará y quechua, a los campesinos desplazados, a los microempresarios, a los dueños del capital, en fin a todos los bolivianos, para que emerja una nueva estructura constitucional, acorde con la fuerza demostrada por los excluidos. Igualmente es conveniente una revisión de su modelo económico que ya no resiste nuevos ajustes, sino el apoyo de los organismos internacionales y de sus socios comerciales para que pueda salir adelante con mayor producción. La sangre derramada debe sensibilizar a todos para construir una nación respetada.



MICHAEL ROWAN: "SIETE LECCIONES DE BOLIVIA"

El Universal de Venezuela (www.eluniversal.com)

HAY POR LO MENOS siete lecciones fundamentales en el reciente colapso del gobierno de Bolivia, y todas ellas se aplican también a Venezuela.
Uno. Las causas esenciales del colapso son la pobreza y la corrupción, la primera referida a la población indígena y la segunda a los ricos y poderosos en toda la historia reciente.
Dos. Otra reestructuración de las poderosas élites dará como resultado una repetición de lo que acaba de ocurrir: el nuevo presidente Carlos Mesa debe propiciar una inclusión inmediata y evidente de los indígenas pobres en la política y la economía del país, o su presidencia será realmente corta.
Tres. Una pequeña minoría de gente rica y poderosa de origen europeo no puede gobernar de manera exclusiva una gran mayoría de indígenas pobres en una democracia; esos días quedaron atrás.
Cuarto. Una verdadera inclusión significa la tenencia directa de una parte de la riqueza de los recursos de Bolivia por parte de los indígenas desposeídos, no un beneficio indirecto a través de promesas de gastos del gobierno que no se han materializado en el pasado.
Cinco. Si los pueblos indígenas se convierten en accionistas, propietarios, operadores y empleados de industrias que extraen las riquezas de tierras que han ocupado durante miles de años, ellos mismos garantizarán la seguridad de los proyectos y tomarán las decisiones económicas en torno a rutas de oleoductos y negocios que les proporcionen el más alto nivel de ganancias y beneficios; ha llegado el momento de que la nación, no el Estado, sea dueña de Bolivia.
Seis. Estados Unidos no rescató a sus clientes la minoría que dirige la política y la economía en Bolivia y no lo hará en el futuro; el pacto con el FMI, los recursos gasíferos, los cul tivos de coca y el programa contra las drogas, deberían ser negociados primero directamente con los pueblos indígenas, si se busca que cualquier acuerdo nacional o internacional perdure.
Siete. El presidente Gonzalo Sánchez de Lozada achacó la sublevación interna a conspiradores y terroristas foráneos, cosa que no era cierta: la causa inmediata de la protesta fue su ineficaz desempeño en la presidencia.
Falta por ver si Bolivia aprendió estas lecciones. Lo mismo se aplica a Venezuela.




BRUTAL ASALTO A DOS BOLIVIANAS

La Estrella de Iquique, Chile (www.estrellaiquique.cl)

Dos mujeres de nacionalidad boliviana fueron atacadas por delincuentes cuando bajaban de un bus de recorrido internacional en Juan Martínez con Esmeralda. Las víctimas resultaron con lesiones en su cabeza debido a que los asaltantes las golpearon con botellas para apoderarse de cuatro mil dólares.
ATAQUE
El ataque ocurrió después que las mujeres descendieran del bus para dirigirse a una residencial. Pese a la gran cantidad de gente existente en el lugar los delincuentes las golpearon con botellas en sus cabezas y rápidamente le arrebataron sus carteras donde llevaban cuatro mil dólares. Luego huyeron en dirección norte sin ser capturados.
CHINOS
Carabineros en motos todo terreno detuvieron ayer en la mañana a un sujeto que asaltó a un matrimonio chino en el sector norte de la ciudad. El individuo atacó a la mujer y le arrebató una cartera y un teléfono celular para luego huir al norte. El antisocial se ocultó en un camión abandonado en calle Videla, donde fue sorprendido por efectivos de Carabineros. Al verse acorralado saltó y continuó arrancando hasta ingresar a una vivienda con intenciones de ocultarse.
Sin embargo, los efectivos policiales lograron capturarlo y sacarlo del inmueble para ponerlo a disposición del Ministerio Público.



EMPRESARIOS BOLIVIANOS COMIENZAN A HACER PRIMERAS INVERSIONES EN ARICA

El Comercio de Perú (www.elcomercioperu.com.pe)

Comienza a tomar cuerpo la decisión de empresarios bolivianos de invertir en la ciudad de Arica, en el norte de Chile, al materializarse dos proyectos productivos. Se trata de un proyecto por 18 millones de dólares para levantar una planta refinadora de petróleo y otros 800 mil dólares destinados a una fábrica de muebles y piezas para la construcción, la que procesará maderas finas provenientes de la selva oriental del país limítrofe. De acuerdo con el medio, el sueño de Arica en cuanto a convertirse en un polo que industrialice las materias primas de los países vecinos está dando así los primeros pasos para concretarse.
Lo anterior se produce gracias a la alianza entre empresarios chilenos y bolivianos.
Al respecto, el medio afirma que el discurso que fundó los planes Arica 1 y 2, a partir de 1995, había parecido diluirse por casi toda la década por "barreras psicológicas que separan a ambos países", pero que ahora empieza a concretarse.
Las autoridades de Arica (2.051 kilómetros al norte de Santiago) comentaron al rotativo que se está en un punto de inflexión que permitirá a la economía de esa ciudad salir de su letargo, ya que Bolivia consideraba a ese puerto -hasta ahora- sólo como paso para sus mercancías.
Se cita como el ejemplo más claro de esta situación al oleoducto de Sica Sica, construido en 1965 sobre la base de convenios binacionales que pretendían abastecer de combustible al norte de nuestro país.
Desde entonces, la zona oriental boliviana se limita a bombear hasta el terminal marítimo chileno 6.000 barriles diarios de petróleo a través de 1.078 kilómetros de ductos, hasta alcanzar el puerto de Arica, sin efecto económico en la ciudad.
La versión indica que esto lo pretende cambiar el grupo binacional privado Pacific Energy S.A. (PESA), invirtiendo en un año nueve millones de dólares en una planta que convierta ese volumen en 3.600 barriles de diesel y gasolina especial.
Además de abastecer con gasolina a Bolivia, la planta producirá lubricantes y gas licuado para consumo industrial y domiciliario.
En una segunda fase, PESA duplicará la inversión para extender su mercado al norte de Chile y sur del Perú.
Además, hay proyectos para procesar maderas bolivianas en la ciudad chilena, según dijo el presidente de la Asociación de Industriales de Arica, Ramiro Aravena.
El dirigente aseveró que el plan se encuentra en parado con motivo de la situación política en Bolivia, pero destacó que la decisión de sus socios es seguir adelante.
Uno de los socios es el boliviano de origen libio, Fathi Abdalla, quien dijo estar entusiasmado con las posibilidades que brinda Arica, tanto así que ya instaló una fábrica de muebles y piezas de madera.



TAMPOCO HAY CONSENSO SOBRE REFERÉNDUM BOLIVIANO

La Segunda de Chile (www.lasegunda.com)

El referéndum sobre el gas no halla consenso en Bolivia. Esta instancia vinculante había sido anunciada por el nuevo presidente Carlos Mesa para decidir entre todos el presente y futuro del gas en Bolivia, pero "aún no halla consenso regional, político ni empresarial. A la hora de tomar posición, cada sector tiene criterios que están lejos de construir un escenario de concertación y trabajo sobre un mismo objetivo. Tampoco entre los que apoyan el plebiscito hay ideas claras sobre el contenido del referéndum, mucho menos del plazo en el cual debe ser convocado".
Incluso se lee: "Roberto Ruiz y Moisés Tórrez, ambos presidentes de los Comités Cívicos de Tarija y Chuquisaca, respectivamente, dijeron ¡no! al referéndum vinculante. Ruiz afirma que promover una consulta al pueblo para decidir el futuro del gas, en medio de una coyuntura social, política y económica difícil para Bolivia, significaría poco menos que hacer una combinación letal entre "demagogia, calumnia sindical y política y sangre" que podría llegar a poner en riesgo la unidad nacional. Para Tórrez, lo que debe priorizar el Gobierno de Mesa, si considera imprescindible hacer un consulta al pueblo, es la promoción de un referéndum pero institucional, vale decir, hacer la consulta, pero sólo a instituciones representativas en cada departamento".
Luego se explica: "Cochabamba y Santa Cruz 'apoyan esta línea', asegura Tórrez, quien dijo que conversó con los dirigentes cívicos de ambas regiones para asumir una posición sobre la propuesta de hacer un referéndum para decidir sí debemos o no exportar gas a Estados Unidos y México".
Entre los que apoyan e impulsarán el plebiscito, dice la información, están los comités cívicos de Potosí, Oruro y La Paz. Similar posición tienen la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Juntas Vecinales de El Alto. En la empresa privada, la iniciativa presidencial recibió respaldo de la Cámara Nacional de Comercio (CNC).
La disyuntiva del puerto de salida - por Perú o Chile- fue utilizada la semana pasada como detonante para exigir la renuncia al ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada.



BOLIVIA: LA POLICÍA ATACÓ A 15 CAMPESINOS

Los Andes de Argentina (www.losandes.com.ar)

Unos 15 campesinos fueron heridos cuando militares y policías reprimieron a un millar de miembros del Movimiento Sin Tierra de Bolivia (MST-B) que intentaban ocupar la hacienda de un ex ministro de Defensa.
Los heridos formaban parte del millar de campesinos del MST-B que intentaron tomar en Cochabamba la hacienda de Carlos Sánchez Berzaín, ministro de Defensa del depuesto gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Al menos dos de los heridos -en estado de coma- son campesinos con impactos de bala y otros, entre ellos un niño, recibieron perdigonadas con balines de goma, dijo la misma agencia.
Conocida la represión en la hacienda "Ulincate" -en la localidad de Sacaba, Cochabamba-, la Iglesia católica pidió al gobierno y los terratenientes que cedan terrenos a quienes "no tienen nada para cultivar".
Los campesinos ya intentaron varias veces tomar la hacienda de Sánchez Berzaín, a quien responsabilizan por la represión que mató a más de 80 personas durante los últimos días de Sánchez de Lozada en el gobierno de Bolivia.
El viernes último Angel Durán, líder del MST-B, se comprometió a darle una tregua al presidente boliviano Carlos Mesa, pero le reclamó el compromiso de acelerar la entrega de tierras estatales improductivas a los campesinos, con los correspondientes títulos.
Sin embargo, la pausa fue rechazada por algunos dirigentes de los Sin Tierra en el departamento oriental de Santa Cruz y en Cochabamba.
En tanto, el gobierno y el MST-B reiniciaron un diálogo para buscar soluciones al conflicto y las autoridades pidieron el desalojo de haciendas ocupadas por los campesinos en los departamentos de La Paz y Santa Cruz. Campesinos tomaron en los últimos días una hacienda de familiares del ex presidente Sánchez de Lozada en la localidad altiplánica de Collana, a 80 kilómetros de La Paz, y exigen la propiedad sobre esas tierras, incluidos los títulos.
La hacienda Collana fue ocupada por segunda vez este año ante el incumplimiento de compromisos asumidos por Sánchez de Lozada para entregar a los campesinos títulos en tierras próximas a esa propiedad.
Por su parte, representantes de los grandes hacendados reclamaron a la policía la inmediata expulsión de los campesinos que ocuparon tierras en Santa Cruz, 1.200 kilómetros al este de La Paz.



MUERE UN CAMPESINO SIN TIERRA TRAS DESALOJO MILITAR EN BOLIVIA

La Opinión de Estados Unidos (www.laopinion.com)

Un campesino herido durante un operativo policial militar de desalojo en un fundo privado la mañana de ayer, murió horas después en el hospital de la localidad central de Sacaba, a 415 km al este de La Paz, informaron fuentes médicas.
Alcanzado por impactos de arma de fuego en el tórax, Porfirio Cori (25), falleció “por la gravedad de sus heridas”, confirmó un vocero del hospital de Sacaba, donde el operativo de desalojo de campesinos sin tierra por tropas del Ejército y la policía, dejó además seis labriegos heridos.
Otro de los heridos de gravedad, Francisco Rojas, permanecía en estado de coma, según la misma fuente.
El desalojo se produjo en la hacienda del ex ministro de Defensa Carlos Sánchez Berzaín, de la más íntima confianza del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien renunció el pasado 17 de octubre presionado por organizaciones sociales que le responsabilizan por la represión que dejó unas 80 personas muertas en las ciudades de La Paz y El Alto entre septiembre y octubre.
De acuerdo con el actual ministro de Gobierno (Interior), Alfonso Ferrufino, Sánchez Berzaín alquiló el fundo de su propiedad en Sacaba a las Fuerzas Armadas, en un hecho que contraviene la legislación local.
De acuerdo con el Movimiento de los Sin Tierra (MST), se trata de “toma de tierras ociosas”. Campesinos desposeídos también han ocupado pacíficamente en la última semana tierras privadas en los departamentos (provincias) de Santa Cruz y La Paz.
Incidentes entre la fuerza pública, terratenientes y campesinos sin tierra han dejado casi una decena de muertos desde 2000 en Bolivia. Los sin tierra demandan al gobierno de La Paz dotación de campos de cultivo y la reformulación de una cuestionada ley de reparto de tierras.



DEMOCRACIA VERSUS ESCLAVITUD

El Miami Herald de Estados Unidos (www.miami.com/mld)

Hugh Thomas calculó en alrededor de 20 millones el comercio de esclavos durante los siglos de la trata. En el siglo XXI de la modernidad y el progreso, una publicación reciente llega a la espantosa cifra de 27 millones de esclavos. Conteo parcial de decenas de millones de personas que se compran y se venden en un enorme y tenebroso mercado global, prácticamente inaccesible a la investigación periodística (el National Geographic de septiembre de 2003).
Muchos países disimulan veladamente este crimen de lesa humanidad con hipócritas alegatos ''culturales'' o explicaciones ''sociológicas''. Otros que condenan la práctica y la castigan dejan con negligencia que se filtre la espantosa realidad por las redes de la corrupción.
El consumismo hace responsable a la humanidad indiferente y más privilegiada de los ''hombres libres'' que aprovecha muchos productos ''baratos'' provenientes de la China seudocomunista y de otros países del tercer mundo donde existen condiciones de esclavitud. Esa ropa, aquellos zapatos, algunos televisores y otras mercancías de la era tecnológica los producen centenares de miles de personas que no viven en libertad y que tienen amo.
No son personas --como ha descubierto el National Geographic-- que vivan ''como esclavos, trabajando agotadoramente por sueldos de miseria'', sino decenas de millones de ``personas que en el mundo entero se compran y se venden, son mantenidas en cautiverio y en condiciones brutales de explotación''.
Ningún país del mundo sanciona en sus leyes la esclavitud, pero algunos carecen de medios jurídicos eficaces y específicos para combatirla y muchos más se hacen de la vista gorda ante los abusos. Otros disimulan esta miseria bajo el manto ''cultural'' o ''religioso'' o con un desalmado sistema de castas y ''toleran'' el espantoso tráfico sin que las autoridades intervengan.
El sometimiento deshumanizante nada tiene que ver con una religión o cultura determinadas, sino con estructuras estatales autoritarias, dictatoriales o totalitarias. La esclavitud es la antítesis de la democracia. Quienes bregan para destruir la democracia, con el pretexto que sea, son promotores de la esclavitud en cualquiera de sus manifestaciones. El tráfico de drogas y la prostitución contribuyen a esta trata denigrante y se utilizan para socavar las estructuras democráticas, el imperio del derecho y la dignidad humana en el mundo entero.
Los promotores del ''socialismo científico'' totalitario o ''comunismo'', tenían en su agenda ''internacionalista'' destruir las sociedades democráticas de Norteamérica y Europa mediante la corrupción del tráfico de drogas. La prostitución era un medio de fomentarlo..
En Bolivia, una incipiente democracia se ve aún más debilitada por quienes no tienen interés alguno en fortalecerla. Se trata nada menos que de ''cocaleros''. Personas que esclavizan a sus peones para mantener este espantoso comercio. Cocaleros que allí pretenden encubrirse con el manto de la ''cultura'' indígena y se disfrazan de ''defensores'' del pueblo. La prensa informa de ciertos lazos inquietantes con fondos provenientes de Libia y el Irán. En Colombia, reciben armas del Oriente Medio y de Libia y exportan drogas y prostitutas con enormes utilidades que permiten crear verdaderos ejércitos modernos para destruir la democracia.
Estos elementos tergiversan la ''democracia participativa'' en Bolivia y Colombia como banderín de redención. También lo hacen Hugo Chávez en Venezuela y Fidel Castro en Cuba. Es una especie de ''democracia popular'' que manipula a las masas para destruir las instituciones, pero les niega voz y voto en cuanto los manipuladores han desintegrado la sociedad civil, se afianzan en el poder y se aplican a conservarlo perniciosamente.
Mientras Chávez contó con el favor popular y pudo manipularlo con promesas demagógicas, se justificaba con ese constante ''referendo'' populista para tomar medidas de centralización de poder. Ahora que la mayoría del pueblo se le opone, cualquier referendo auténtico es anatema: tal manifestación de democracia participativa ya no es válida para el aspirante a dictador. Castro se ha regodeado con supuestas ''consultas populares'' que arrojaban imposibles ''mayorías'' de más del 99%. Empero, cuando 26,000 ciudadanos se identifican con el Proyecto Varela para solicitar una consulta popular, la respuesta es represiva y dictatorial. La ''democracia participativa'' al estilo castrista sólo funciona bajo un estricto control estatal.
Cuba sirve de puente al tráfico de drogas, que Castro aprovecha como ''influencia'' con los narcoguerrilleros en intervenciones ''mediatorias'' que llegaron a la concesión absurda de un territorio a la guerrilla por parte del anterior gobierno colombiano. Fomenta también la prostitución ''turística'' para incentivar el ingreso de divisas indispensable para mantener sus aventuras y llegó a comentar burlonamente que las prostitutas cubanas eran las más cultas del mundo.
La mano de Castro en Bolivia se ha evidenciado con sus ''opiniones'' y ''soluciones''. El cocalero Evo Morales lo ha tomado abiertamente de modelo. Un ''modelo'' que comercia con profesionales enviados a otros países a cambio de prebendas. Que los obliga a remitir al estado esclavizante la mayor parte de sus salarios y a regresar al país cuando el dictador lo determine. Que ''vende'' obreros y empleados a empresas extranjeras que buscan en Cuba mano de obra extremadamente barata, porque no están en libertad de firmar un contrato de trabajo ni recibir un salario de sus empleadores.
Quienes aplauden a Castro y a Chávez y en Bolivia se enternecen con los líderes cocaleros ''defensores'' del pueblo desposeído, justifican los abusos totalitarios bajo el manto del igualitarismo y con la consigna de la destrucción del imperialismo yanqui, y facilitan el derrumbe de las instituciones democráticas y la consolidación de la esclavitud.




Enfrentan severas críticas los tres institutos que gobernaron el país hasta el día 17

LA CRISIS EN BOLIVIA SACUDE A PARTIDOS

La Jornada de México (www.jornada.unam.mx)

La guerra del gas provocó no sólo la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, sino también el cuestionamiento de los partidos políticos y de la democracia pactada.
Los tres partidos que gobernaban el país hasta el 17 de los corrientes enfrentan ahora severas críticas y atraviesan un proceso de autoevaluación. El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), cuyo líder máximo es aún el ex mandatario, resultó particularmente afectado por la reciente crisis.
La Nueva Fuerza Revolucionaria (NFR) intenta deslindarse de responsabilidades, argumentando su corta existencia. El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) exhibe una fuerte conmoción interna y críticas dentro y fuera de sus filas.
Algunos dirigentes hacen la autocrítica. Otros buscan excusas.
Desde Estados Unidos, Sánchez de Lozada ha ratificado ser el jefe nacional del MNR, además de lamentar la falta de apoyo de su vicepresidente y actual jefe del Ejecutivo, Carlos Mesa Gisbert, y el "abandono" de sus aliados. Y acusa a la oposición de estar dirigida por el narcosindicalismo. Todo ello ahonda la crisis partidaria.
También Guillermo Justiniano, primer subjefe nacional del MNR, senador y ex ministro de la Presidencia, ratifica, desde Argentina, la vigencia de su cargo.
José Luis Harb, ex viceministro de Gobierno, actual miembro de la dirección nacional y jefe departamental del MNR, declara: "Lo primero que debemos demostrar los militantes de MNR tras los sucesos recientes es que somos una institución política y no un grupo de admiradores de determinado líder. Debemos unirnos por ideas, no por personas. El bagaje histórico del MNR no ha sido tomado en cuenta en los últimos años y ha habido un manejo empresarial del partido".
La última votación interna del MNR se realizó en julio de 1999 y resultaron elegidos Sánchez de Lozada y Justiniano en los dos cargos más altos. Hoy ambos están fuera del país.
Al consultar a José Luis Harb acerca de la exigencia de otros dirigentes del MNR de convocar a elección urgente de nuevas autoridades partidarias, responde: "Acorde al estatuto, deberemos elegirlas en abril de 2004, y así lo hemos acordado. Estando fuera del país Sánchez de Lozada y Justiniano, correspondía asumir al segundo jefe nacional, que es Javier Campero Paz, lo cual ha ocurrido. Debemos respetar los ordenamientos internos del partido. En el actual gobierno han entrado en escena los partidos minoritarios y han quedado fuera los mayoritarios. Si usted se fija, nosotros somos en Bolivia como el PRI en México. Debemos recuperar nuestro bagaje histórico y demostrar que somos una institución política y no un grupo de admiradores de Sánchez de Lozada".
Por ahora, la directiva del MNR en el país anuncia el comienzo de un proceso de "reconducción ideológica, programática y orgánica".
También los aliados
Por su parte, la NFR es acusada de abandonar tarde a Sánchez de Lozada. En efecto, su líder, Manfred Reyes Villa, esperó hasta último momento para restar apoyo al mandatario y su gestión.
Sin embargo, el líder argumenta: "Nosotros no somos un partido tradicional. Contamos apenas con cinco años de existencia. Si entramos al gobierno fue sólo para apoyar a la democracia y, además, estuvimos en él solamente dos meses, en los cuales exigimos que el programa de gobierno se cumpliera". Y Dante Pino, diputado de NFR, opina: "La crisis es de la democracia, no de los partidos".
En cuanto al MIR, todo indica que los efectos colaterales de la caída de Sánchez de Lozada lo afectan profundamente. Hormando Vaca Díez, presidente de la Cámara de Senadores y alto dirigente mirista, reconoce que el impacto interno ha sido fuerte y anuncia que el partido iniciará un proceso de democratización interna, mediante el voto directo, secreto y uninominal para la generación de nuevos líderes.
Como se sabe, Jaime Paz Zamora ha dirigido el MIR desde su fundación en los años 70, y su liderazgo ha sido severamente cuestionado en los últimos meses; primero, por integrarse a la coalición de Sánchez de Lozada, la cual abandonó sólo el último día de gobierno y, tras la renuncia del mandatario, por haber declarado sentirse "liberado, reconciliado con todos y en condición de ser otra vez cabeza de proyecto".
El cúmulo de críticas que ha recibido Paz Zamora generó que el domingo 26 se justificara en la prensa por su participación y permanencia en el gobierno.
Señaló textualmente: "Estábamos por responsabilidad nacional y no podíamos cometer la irresponsabilidad de dejar al país librado a la confrontación, el caos, la confusión. Por ello, permanecimos hasta garantizar una solución constitucional y pacífica a la crisis en los marcos del sistema democrático".
El diputado socialista Jerjes Justiniano es tajante: "Los tres partidos aliados al último gobierno de Sánchez de Lozada están liquidados; terminó su ciclo junto con el de la democracia pactada que debe ser remplazada por otra, horizontal. Ellos fueron los operadores del modelo neoliberal que ha fracasado en todas partes. Ya nadie les cree. Están políticamente muertos".
Un gobierno "apolítico"
El gabinete ministerial de Carlos Mesa es toda una novedad en Bolivia. Que sus integrantes no sean personajes del mundo político ha llamado la atención, para bien y para mal. Quienes culpan hoy de todos los males a los políticos tradicionales ven con optimismo el futuro inmediato. En la vereda de enfrente hay voces que alertan acerca de dos puntos: que nadie es apolítico y por tanto no lo son los ministros y, además, que no se puede gobernar un país al margen de los partidos.
Los institutos políticos que no integraron la coalición gobernante han puesto también sus barbas en remojo.
Acción Democrática Nacionalista (ADN) alega en su favor que la renovación interna y generacional ya se produjo en 2001, con la elección de Jorge Quiroga como jefe nacional, luego de que el general retirado Hugo Bánzer abandonó la política por tener cáncer. Mauro Bertero, líder de ADN, puntualiza: "En todos los partidos surgen voces contestatarias para las viejas prácticas políticas. En ADN, esa voz fue Quiroga".
El analista Ricardo Paz opina que los sucesos de septiembre y octubre últimos "marcan el comienzo del fin de los partidos y de los liderazgos tradicionales, que están ahora en proceso de extinción, de conclusión de un ciclo histórico". Es hora de buscar cambios generacionales y eso vale principalmente para el MNR y para el MIR, afirma.
¿Fin de la democracia pactada?
La democracia comenzó en 1985 y consiste en una forma de gestión política basada en coaliciones partidarias, para "garantizar la estabilidad".
Con la última crisis social, el recambio de presidente y la conformación de un gabinete ministerial "apolítico", pareciera que la era de la democracia pactada estaría retirada. Y eso, para muchos, ya es ganancia.
René Cardozo, sacerdote jesuita y analista político, afirma: "El artículo 223 de la Constitución Política de Bolivia establece que la representación popular se ejerce por medio de los partidos políticos o de los frentes o coaliciones formados por éstos. Los últimos acontecimientos desnudan una demanda que viene de mucho tiempo. En efecto, la lógica había impuesto la democracia pactada, que en un primer momento había facilitado al Ejecutivo la aplicación de su programa de gobierno, pero poco a poco fue pervirtiéndose, desde el momento en que se utilizó el pacto político partidario para una repartija indiscriminada del Estado, la subordinación de los méritos y la calidad a intereses particulares y político-partidarios; una corrupción cada vez más encubierta por los acuerdos políticos, el ejercicio de caudillismos, prebendismos, clientelismos, nepotismos, etcétera".
Agrega que el nuevo escenario puede ser altamente conflictivo o representar un avance decisivo en la historia política boliviana.
El sociólogo José Antonio Mayorga dice al respecto: "Estamos frente a una modificación radical de la gestión política en Bolivia. Hasta ahora, el grado de movilización social estuvo siempre acompañado con el quiebre del orden democrático, con modificaciones sustanciales en el tipo de institucionalidad democrática. En este caso -el de la última crisis y su desenlace- ha habido una increíble movilización social con preservación de la institucionalidad democrática, y eso dará como resultado avances importantes y transformaciones radicales en el sistema de partidos políticos".
Lo que ha habido a partir de 1985 en Bolivia, agrega, ha sido una combinación de democracia representativa más neoliberalismo, que ha entrado en fase de quiebre.
La experiencia reciente, añade, demuestra que es posible combinar movilización social de gran magnitud con preservación del orden democrático, "y eso, en la región latinoamericana, es una verdadera novedad. Se ha operado de manera radical una transformación muy importante y se lo ha hecho desde el lugar óptimo: desde la sociedad civil".
El número más reciente de la revista boliviana Datos analiza las veleidades de la política nacional. Recuerda que Carlos Mesa fue elegido vicepresidente en 2001 en la fórmula que ligó su nombre al de Gonzalo Sánchez de Lozada, en representación del MNR.
Recuerda además: "En 1994, cuando explotó una conjura contra el MIR por supuestos vínculos con el narcotráfico, Mesa -en aquel tiempo dedicado al periodismo- actuó como uno de los principales operadores mediáticos de esa campaña. Ganó el Premio Príncipe de Asturias por un documental denominado ¿Cuándo se jodió el MIR?" Y agrega: "Habrá que preguntarse ahora, ¿cuándo se jodió el MNR?"




EEUU AFIRMA QUE RESPETARÁ LA DECISIÓN BOLIVIANA DE REVISAR LEGISLACIÓN DE HIDROCARBUROS

Europa Press de España (www.europapress.es)

El subsecretario adjunto del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Peter De Shazo, afirmó ayer lunes que su país respetará la decisión del Gobierno de Carlos Mesa de revisar una cuestionada ley de hidrocarburos, que desató recientemente una ola de protestas sociales en Bolivia.
Promulgada en agosto de 1997, la ley de Hidrocarburos patenta el derecho de propiedad de petroleras extranjeras sobre los hidrocarburos bolivianos. Su revisión, propuesta por Mesa tras suceder al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien dimitió el 17 de octubre presionado por organizaciones sociales, podría afectar a inversores estadounidenses, según expertos locales.
"Lo que sí es importante es que la inversión extranjera y doméstica en el campo energético es importante y es una meta que ayudaría al país, pero comentar sobre una posible revisión de la ley de Hidrocarburos no es una cosa que me pertenece a mí", aclaró el alto funcionario de la administración estadounidense.
De Shazo también declinó comentar la presunta revisión de la legislación antinarcóticos de Bolivia, cuestión por la que presiona el poderoso sindicato de cocaleros del Chapare, antiguo emporio de la droga donde se han eliminado entre 1997 y 2002 más de 60.000 hectáreas de coca ilegal y excedentaria.
"Nosotros confiamos en que vamos a seguir, es nuestro intento seguir colaborando plenamente con el gobierno del Presidente Mesa para lograr los mismos objetivos de combatir a la droga en todas sus ramificaciones", explicó.
Estados Unidos coopera con 120 millones de dólares anuales a la lucha antidrogas en este país, el tercer mayor productor mundial de cocaína. De Shazo, que se entrevistó con Mesa ayer lunes en el Palacio Quemado de La Paz, tiene previsto reunirse hoy martes con líderes cívicos, económicos e indígenas de diversas regiones de este país andino.



TOMA DE TIERRAS ELEVA LA TENSIÓN EN BOLIVIA

El Nuevo Herald de Estados Unidos (www.miami.com/mld/elnuevo)

La ola de invasiones de tierra desencadenada tras la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada --que ayer cobró su primer muerto en una semana-- obligó al nuevo presidente boliviano, Carlos Mesa, a prestar urgente atención a las demandas campesinas.
Diez días después de asumir la Presidencia, Mesa destacó una comisión a Santa Cruz, 900 km al este de La Paz, para negociar con el Movimiento de los Sin Tierra una salida concertada al creciente problema, una ''bomba de tiempo'', según analistas.
Un campesino herido en la mañana de ayer durante un operativo policial militar de desalojo en un fundo privado, murió horas después en el hospital de la localidad central de Sacaba, a 415 km al este de La Paz, informaron médicos.
Alcanzado por impactos de arma de fuego en el tórax, Porfirio Cori, de 25 años, falleció ''por la gravedad de sus heridas'', confirmó un vocero del hospital de Sacaba, donde el operativo de desalojo de campesinos sin tierra por tropas del Ejército y la Policía, dejó además seis labriegos heridos.
El desalojo se produjo en la hacienda del ex ministro de Defensa Carlos Sánchez Berzaín, de la más íntima confianza del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien renunció el 17 de octubre presionado por organizaciones sociales que le responsabilizan por la represión que dejó unos 80 muertos en las ciudades de La Paz y El Alto entre setiembre y octubre.
La misión oficial enviada ayer por Mesa tiene por objeto legalizar la toma de tierras en los departamentos (provincias) de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz por parte de labriegos desposeídos.
Mesa busca instrumentar una política de pacificación ''en otras tierras, dentro del proceso de saneamiento, que pueden ser sujetas a dotaciones y adjudicaciones'' por medio del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), creado en 1996, 43 años después de promulgada una ley que dejó inconcluso el proceso de reparto de tierras en el país, sostuvo el ministro de Asuntos Campesinos y Agropecuarios, Diego Montenegro.
Campesinos sin tierra, que han tomado además dos haciendas privadas en la zona de Guarayos, a unos 200 km de Santa Cruz, y también el fundo Collana, en el altiplano andino cerca de La Paz --propiedad de un familiar de Sánchez de Lozada--, aguardan un convenio con el Ejecutivo ''para que nos cedan tierras ociosas, para hacerlas producir, para salir de nuestra miseria'', afirmó un vocero.
 
10/27/2003
  "NO PEDIMOS EL CIELO" AL SOLICITAR A CHILE UNA SALIDA AL MAR "NO ESTAMOS PIDIENDO EL CIELO"

El flamante canciller boliviano Juan Ignacio Siles del Valle recibió esta semana a LND en su despacho de la Cancillería, en la Plaza Murillo, donde se encuentra la sede del gobierno y que el pasado fin de semana estaba llena de tanques y tropas. Nacido en Chile de madre chilena, se considera simplemente “un buen boliviano”. Con él analizamos el final del gobierno de Sánchez de Lozada del que no descarta pedir la extradicción y la esperanza del nuevo Ejecutivo liderado por Carlos Mesa.

La Nación de Chile (www.lanacion.cl)

En su discurso de toma de posesión dijo que “cualquier negociación por el gas no debe ser ajena a nuestra justa y legítima reivindicación de un puerto libre y soberano en el Pacífico”. El gobierno chileno ya ha dicho que eso no está en discusión. ¿Qué margen de maniobra queda?
-Siempre hay ámbitos de maniobra y espacios. Los países, para llegar a acuerdos, lo único que tienen que hacer es sentarse a trabajar y a discutir, exponer sus intereses y ceder también, porque es muy importante que cedan. Creo que además todos los países de la región han comprendido perfectamente la gravedad de lo que sucedió en Bolivia, de las implicaciones que puede tener lo que ha sucedido para el resto de países. En Chile también se ha producido una comprensión de que tal vez hay que tener una visión nueva, más flexible sobre lo que es el tema de la venta del gas, por ejemplo, si es que algún día llega a producirse por Chile. Pero sobre todo, en Chile hay una comprensión de que en este país hay un sentimiento muy fuerte, no voy a decir de rencor, sino de que hay temas pendientes que hay que solucionar, injusticias que saldar.
“Entonces, si esa visión no es comprendida en toda su dimensión ahora, lo será algún día. Tenemos una reivindicación que consideramos absolutamente justa, no estamos pidiendo el cielo, estamos pidiendo simplemente un acceso (al mar), yo he dicho libre y soberano en mi discurso pero tal vez habría que añadirle un tema muy importante: que sea útil. Necesitamos una válvula de escape desde el punto de vista económico y social y esa válvula puede ser el acceso al Pacífico. Bolivia nació a la vida independiente con una costa bastante amplia y fue perdida por el Estado y el pueblo bolivianos en el siglo XIX”.
“No se trata de hacer reivindicaciones que pongan en dificultad a Chile, no se trata de pedir la recuperación de los territorios. Se trata simplemente de hacer justicia, de darle un espacio a Bolivia en la comunidad de países que tienen acceso al Pacífico”.
PELIGRO INSURRECCIÓN
- La venta del gas y la ley de hidrocarburos hicieron caer a Gonzalo Sánchez de Lozada que tenía un importante respaldo en el Parlamento que ustedes no tienen asegurado. ¿Cómo van a evitar que se repita el mismo escenario?
-El ex Presidente Sánchez de Lozada probablemente tenía la mayoría parlamentaria. Mantenía la legalidad pero lamentablemente para él y su gobierno fue perdiendo la legitimidad. Ese es el factor que determinó a la larga su renuncia. En cambio, la situación en la que está el actual gobierno es completamente distinta: no cuenta con apoyo parlamentario pero creo que cuenta con un mayor ámbito de legitimidad, que por supuesto está puesta a prueba todos los días. En el momento en que el gobierno se desvíe de las propuestas hechas por el Presidente Mesa, inmediatamente vamos a perder la legitimidad.
"El Presidente Mesa tuvo una actuación de rompimiento con el anterior gobierno que permitió establecer una salida política constitucional al gravísimo problema que enfrentábamos los bolivianos. Y por ello ha logrado el apoyo de la población, yo diría en forma unánime, porque incluso se han levantado los bloqueos y las huelgas. Pero esos apoyos están sujetos a lo que vaya a hacer el gobierno en adelante, y la legitimidad está abierta por el hecho que el Presidente Mesa ha reabierto el diálogo con la sociedad civil, le ha dado el derecho de participación en la toma de decisiones que antes no tenía".
-A pesar de haber perdido la legitimidad, ‘Goni’ había sido elegido democráticamente. El Presidente Mesa dijo tras asumir a un grupo de indígenas y sindicalistas que si no lo hacía bien le botaran. ¿Sentar el precedente de que si un presidente electo lo hace mal se abra la puerta a los desmanes, no es peligroso para la democracia boliviana?
-Reconocer la voz del pueblo no creo que en ningún caso sea negativo para el país. Lo grave sería que los gobernantes siguieran gobernando sin legitimidad. Por supuesto no quisiera establecer una contraposición entre lo legítimo y lo legal; ojalá que las dos cosas estuvieran íntimamente ligadas, pero hay momentos en la historia de los países en que ese rompimiento se produce y por eso lo que el pueblo boliviano quiere es un cambio de la Constitución. Porque entiende que la actual no responde a sus necesidades, y quiero hacerle notar que en este caso, el cambio que se ha producido no ha sido establecido mediante la separación de lo legal y lo legítimo, ambos han confluido hacia el gobierno actual.
- Felipe Quispe ha dado plazo al Ejecutivo hasta abril antes de “tumbar a otro gobierno” y amenazó con alzarse en armas. ¿Cómo valora esa amenaza?
-Los partidos y los líderes políticos tienen que tomar conciencia muy claramente y asumir un compromiso sincero y auténtico con el proceso. Más vale que le digan claramente al Presidente si le van a poner cortapisas desde ahora para impedir que pueda gobernar o si realmente se van a comprometer con el proceso en que estamos. Todos los bolivianos tienen interés en que este proceso concluya, que la consulta sobre el tema del gas se realice, que la ley de hidrocarburos sea revisada, que la ley aprobada semanas atrás sobre seguridad ciudadana sea en lo posible abrogada… si estamos encaminados hacia la idea de seguir creando conflictos, lo único que lograremos es impedir llevar a feliz término lo que los bolivianos querían en las protestas de la semana pasada. El país entero le ha dicho al gobierno, al Estado, de la forma más desesperada y trágica, incluso a costa de tantas vidas, que quiere cambios, y este gobierno quiere llevar adelante esos cambios. Los partidos políticos y los movimientos sociales tienen que comprometerse con este proceso.
-Le insisto sobre Quispe. ¿Hay un peligro de enfrentamiento con estos grupos indígenas o los cocaleros si no se atienden sus demandas?
-Es cierto que hay posiciones muy radicales. Debe haber un entendimiento entre todos porque si hay algún grupo que se opone al diálogo crea problemas, desde luego. Pero lo que ha pasado con el pueblo aimara, al cual representa de alguna manera Felipe Quispe, es que responden a una marginación permanente, hay una total y muy justificada desconfianza del pueblo aimara frente al Estado boliviano. A pesar de que cómo dijo Mesa, el pueblo aimara nunca fue vencido, porque se ha mantenido a pesar de todos los siglos de marginación y opresión, es natural que reaccione a la marginación y a la exclusión con la exclusión también. En el momento en que las puertas se abran, que el modelo sea más incluyente, el pueblo aimara va a tener el deseo de participar.
-Ha habido en Tarija y Santa Cruz, los polos más pujantes económicamente y donde está el gas, advertencias de que no se quiere el referéndum sobre el gas y peticiones de autonomía. ¿Hay un peligro de desvertebración del país?
-Lo dijo el Presidente en la toma de posesión con toda claridad, hay un peligro de desintegración del país. La unidad misma del país está en peligro. Si todos tiramos de la cuerda en un sentido diferente, vamos a terminar por romper la estructura del país. Pero hay que tomar en cuenta que en nuestro país prima la diversidad: de regiones, una diversidad étnica profunda, también de clases muy marcada lamentablemente, con una desigualdad brutal, y eso produce necesidades y demandas muy distintas entre unas regiones y otras.
Tenemos que construir no a partir de la imposición de un modelo sobre los demás sino que a partir del reconocimiento de nuestra diversidad, de la exaltación de esa diversidad a partir de la búsqueda de entendimiento mutuo. Mientras este proceso esté marcado por el respeto vamos a poder hablar de una pertenencia a la nacionalidad boliviana; sino no lo lograremos.
-¿La Asamblea Constituyente no añadirá leña al fuego al permitir que se hable de cualquier demanda en un momento en que los partidos políticos están en crisis?
- Oir a la gente nunca es un peligro, más bien nos ayudará a encontrar soluciones para el país. La participación de todos es fundamental. Los problemas que hemos tenido hasta ahora son precisamente porque no se permite la participación de la ciudadanía. Puede ser que eso produzca movimientos de transición que a la larga sean un tanto caóticos, pero vamos a construir una Bolivia mejor.
EXTRADICIÓN DE GONI
-El MAS va a iniciar un juicio de responsabilidades contra ‘Goni’ en el Parlamento y ha dicho que incluso puede llegar a la Corte Penal Internacional. ¿Qué visión tiene el gobierno de la situación de ‘Goñi’?
- El MAS tiene todo el derecho de iniciar un juicio de responsabilidades en el Congreso Nacional. Que quede muy claro, los juicios de responsabilidades no se llevan a cabo en el Ejecutivo. Si el Congreso decide que debe hacerse un juicio de responsabilidades, después tendrá que llevarse a la Corte Suprema de Justicia, que deberá tomar una determinación al respecto.
-¿Llegarían a tramitar una solicitud de extradición en caso de que no haya regresado al país y la Corte Suprema determine...?
-Por supuesto. Aquí debe haber un respeto muy claro... y si la Corte Suprema determina que el ex Presidente Sánchez de Lozada o algunos miembros de su último gabinete tengan responsabilidades en crímenes de lesa humanidad o alguna cosa semejante, entonces el gobierno tendrá que actuar en forma concreta. No es algo que el gobierno pueda dejar de hacer. Si la Corte Suprema dictamina como usted prevé, el gobierno procederá de la forma que le corresponde hacer.
-Los estudios previos de LNG determinaban como salida más idónea del gas al mar por Chile. Fue el ex Presidente Quiroga el que levantó la opción peruana. ¿Cree que fue imprudente al generar una especie de subasta entre Chile y Perú?
- Esa es la posición de mucha gente en Chile, de decir que el gobierno de ‘Tuto’ Quiroga creó expectativas falsas... eso habría que verlo y analizarlo. Todo gobierno tiene el deber de buscar todas las opciones. Digamos que la opción de Chile fuera la mejor... hay que demostrarlo y para eso es necesario ver la opción de Perú también, porque ¿qué tal si sale por Chile y después se demuestra que por Perú la opción es mejor? El pueblo tiene que estar bien informado. La consulta tiene que hacerse simultáneamente con un proceso de información transparente a la población que le permita al ciudadano boliviano decidir conscientemente qué es lo que quiere. Es necesario esperar y ver qué es lo que quiere el país.
-¿Aunque el precio sea perder un negocio histórico para Bolivia si decide que por Chile no y el consorcio LNG cree que no es viable por Perú?
- No nos adelantemos, esperemos a ver qué dice el pueblo boliviano.
RELACIONES CON CHILE
-Tiempo atrás se habló de que la posible recuperación de las relaciones diplomáticas con Chile estaba cerca. ¿Cómo está esa posibilidad teniendo en cuenta que la firma del TLC entre Chile y Bolivia sí se prevé muy próxima?
- La relación entre Bolivia y Chile está marcada en este momento por el diálogo sin condiciones y sin exclusiones, que nos ha permitido reabrir un período de mutuo entendimiento sobre temas fundamentales. Creo que es muy temprano todavía para hablar de la posibilidad de restablecer relaciones diplomáticas. Ese es un tema muy sensible en mi país y por lo tanto podría perjudicar cualquier otro tipo de relación. En cambio, se ha producido un acercamiento en otros temas como el comercial y producto de ello sería el tratado de libre comercio entre los dos países que, si las cosas van por buen camino, podría firmarse en el curso de este año. Hay algunos temas que todavía nos diferencian, pero comprendemos la importancia que tiene para una región como la del Oriente boliviano, sobre todo el departamento de Santa Cruz, y eso demuestra que hay una buena voluntad de las dos partes. Eso no quiere decir que estemos cerrados a otros temas, pero es necesario crear un marco de mutuo entendimiento entre los dos países. Cuando los países conversan, ese marco de confianza mutua se acrecienta y... ¡quién sabe! en un futuro podemos resolver nuestras controversias y llegar a lo que debe haber entre nuestros dos países, que es la amistad que debe prevalecer entre todos los países latinoamericanos.




BOLIVIANOS EMPIEZAN A CREER Y APOSTAR POR ARICA

El Mercurio de Chile (www.diario.elmercurio.com)

El sueño de esta ciudad en cuanto a convertirse en un polo que industrialice las materias primas de los países vecinos está dando los primeros pasos para concretarse, gracias a la alianza entre empresarios chilenos y bolivianos.
El discurso que fundó los planes Arica 1 y 2 a partir de 1995 pareció diluirse por casi toda la década en las barreras psicológicas que separan a ambos países.
Pero ahora está tomando cuerpo en la decisión boliviana de invertir en Arica US$18 millones en levantar una planta refinadora de petróleo y otros US$800 mil en una fábrica de muebles y piezas para la construcción, que procesará maderas finas provenientes de la selva oriental de ese país.
Para las autoridades, se trata del punto de inflexión que permitirá a la economía ariqueña salir de su letargo, ya que Bolivia consideraba a Arica hasta ahora sólo como paso para sus mercancías.
El ejemplo más claro de ello es el oleoducto de Sica Sica, construido en 1965 sobre la base de convenios binacionales que pretendían abastecer de combustible al norte de nuestro país.
Desde entonces, la zona oriental boliviana se limita a bombear hasta el terminal marítimo chileno 6.000 barriles diarios de petróleo a través de 1.078 km de ductos, hasta alcanzar el puerto de Arica, sin efecto económico en la ciudad.
Pretende cambiar esto el grupo binacional privado Pacific Energy S.A. (Pesa), invirtiendo en un año US$9 millones en una planta que convierta ese volumen en 3.600 barriles de diesel y gasolina especial.
Pesa está integrado en 50% por las compañías bolivianas ArBol (Arabian Bolivia Energy Limited) y Canadian Energy Enterprises, petroleras que han participado de los 8 años de la privatización energética boliviana.
El resto, corresponde en 45% a la chilena Igres (Ingeniería, Generación, Respaldo Eléctrico y Servicios S.A.) de la familia iquiqueña Buccioni y el 5% restante al gerente de esa compañía, René Cardemil.
Además de abastecer con gasolina a Bolivia, la planta producirá lubricantes y gas licuado para consumo industrial y domiciliario.
En una segunda fase, duplicará la inversión para extender su mercado al norte de Chile y sur del Perú.
Procesarán maderas
Según el presidente de la Asociación de Industriales de Arica, Ramiro Aravena, el proyecto está en statu quo con motivo de la situación política en Bolivia, pero la decisión de sus socios es seguir adelante.
Uno de ellos es el boliviano de origen libio Fathi Abdalla. Se entusiasmó tanto con las posibilidades que brinda Arica que ya instaló una fábrica de muebles y piezas de madera.



LA DURA TAREA DE UN GOBIERNO PRECARIO

Por ahora, el nuevo presidente boliviano, Carlos Mesa, cuenta con el apoyo de los grupos que derrocaron a su antecesor. Pero la paciencia se puede acabar pronto si el mandatario no es capaz de resolver los agudos problemas que arrastra su país desde hace décadas.

Revista Que Pasa de Chile (www.quepasa.cl)

Tiempo. Eso es lo que ha venido pidiendo Carlos Mesa, el nuevo mandatario boliviano, desde que asumió el viernes 17, tras la renuncia forzada de Gonzalo Sánchez de Lozada luego de un mes de manifestaciones. "Quiero pedirles humildemente que me den tiempo, que me abran un espacio para poder trabajar", rogó ante el Congreso luego de ceñirse la banda presidencial. Repitió la solicitud el lunes 20, cuando se dirigió a los habitantes de El Alto, la ciudad contigua a La Paz donde se registraron los peores desmanes previos a la caída de Sánchez de Lozada. Y tiempo es lo que consiguió de parte de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). Su líder, el diputado aimara Felipe Quispe, garantizó a Mesa una tregua de 90 días.
Periodo a todas luces muy corto para enfrentar el complejo escenario político y social boliviano. La situación es delicada. Tanto, que el nuevo ministro de Desarrollo Económico, Javier Nogales, llegó a afirmar que "he trabajado en Asia, África y Latinoamérica, y éste (Bolivia) es el peor de los casos".
Mesa encara el desafío de revitalizar un país que se encuentra socialmente fracturado y donde dos tercios de la población es pobre (un tercio indigente). La coyuntura es difícil. Por un lado, está la inexperiencia política del nuevo mandatario, un periodista e historiador que optó por trabajar con un gabinete de independientes alejados de los partidos políticos tradicionales. ¿Cómo se relacionarán estos técnicos con los congresistas elegidos en julio de 2002 junto con Sánchez de Lozada? Según el analista boliviano Carlos Valverde, a Mesa "no le queda otra que aferrarse a la ciudadanía para controlar a los partidos políticos". Y así empezó.
Además, la oposición representada en los diputados Quispe y Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), no extenderá eternamente la tregua ofrecida y pretende resultados rápidos. "Que Carlos Mesa se organice y que se vean los frutos de su trabajo. Puede ser que dure poco, como también que dure hasta 2007", año en que constitucionalmente finaliza su mandato, advierte el propio Morales a Qué Pasa.
La oposición incluye a indígenas, cocaleros, campesinos y mineros y, por eso, tiene diferentes demandas que cambian todos los días. Por ejemplo, Mesa ya ofreció modificar la Ley de Hidrocarburos y subir de 18 a 50% los impuestos a las mineras transnacionales. A pesar de que ésta era una de las exigencias de Morales, éste no se muestra satisfecho. Quiere ahora "la anulación total de los contratos con éstas".
También es incierto el futuro del referéndum respecto al gas anunciado por el nuevo canciller, Juan Ignacio Siles. ¿Qué se le preguntará al pueblo boliviano en la boleta de votación? Gracias al discurso populista de muchos líderes políticos, la opinión pública está convencida de que los beneficios de los recursos naturales explotados actualmente no quedan en el país. Una postura que se ve reflejada en las palabras de Betty Tejada, diputada de la Nueva Fuerza Republicana (NFR), un partido de derecha populista:_"Si bien tenemos bolivianos de apariencia humilde y analfabetos, no son ignorantes respecto a su historia". Debido a ello, el electorado podría decidir que el gas no se exporta por ninguna parte. El país perdería así un negocio que supone una inversión de US$ 5.000 millones, más del 60% del PIB.
Otras demandas que debe enfrentar Mesa son la formación de una Asamblea Constituyente -"que debería refundar otro Estado, multiétnico y policultural," respetuoso de la variedad racial existente en Bolivia, explica Morales, y "que permita la presentación de independientes en elecciones", dice Tejada-; la autonomía de la Universidad Pública de El Alto, solicitada por sus estudiantes; y el fin de la erradicación de cultivos de coca exigida por Washington e iniciada en 1999 bajo el gobierno de Hugo Bánzer, como piden los cocaleros.
Para mayor complicación, Mesa no tiene mucho margen de maniobra, pues el país posee una deuda externa de 4.300 millones de dólares -más de la mitad del PIB anual- y debe sanear sus cuentas fiscales, que presentan un déficit de 7,5% del producto.
El telón de fondo
Los problemas del nuevo gobierno no terminan ahí. Detrás de las manifestaciones que derrocaron a Sánchez de Lozada hay una serie de problemas de fondo que no fueron resueltos por la renuncia del presidente y su posterior autoexilio en Estados Unidos.
Más allá del nombre del mandatario actual o del saliente, Bolivia enfrenta "un sistema político fragmentado y disfuncional, pues los partidos no representan a toda la sociedad; una desigual distribución de la riqueza; la explotación histórica de los grupos indígenas; la destrucción de las economías de la coca y del estaño y una crisis económica de casi cinco años", explica a Qué Pasa Peter Hakim, presidente de Diálogo Interamericano, una ONG con sede en Washington.
En la década de los '80, la estructura económica sobre la que descansaba Bolivia sufrió un impacto mortal: en 1985 cerró una gran cantidad de minas de estaño, debido al mínimo histórico del precio del producto que había sido el principal soporte exportador del país. El metal cotizó a US$ 2,5 la libra, una brusca caída desde el máximo de US$ 5,5 a mediados de los '70. Más de 60 mil mineros quedaron desempleados. Una parte de ellos siguió en la minería en pequeñas cooperativas; otra fue ubicada en la zona del Chapare (en el centro del país) para cultivar la coca, y la mayoría fue a parar a El Alto, una especie de ciudad satélite a 12 kilómetros de La Paz.
La fundación de El Alto provocó el surgimiento de una masa de personas insatisfechas, lo que quedó en evidencia durante las manifestaciones que terminaron con el gobierno de Sánchez de Lozada. "La población de El Alto está formada en su mayoría por indios aimaras, campesinos y desplazados mineros relocalizados. Sobreviven como pueden, no conocen a sus vecinos y se avergüenzan de sus orígenes, tradiciones e idioma", afirma Juan Carlos Devesa, uno de los párrocos de esa ciudad.
A la crisis social derivada de la caída en el precio del estaño se agregó el derrumbe económico. En 1985, con una inflación del 25.000%, el gobierno de Víctor Paz Estenssoro se vio obligado a implementar la Nueva Política Económica, que significó la entrada de lleno al libre mercado. La reforma trajo estabilidad, pero a un alto costo social. Sabiendo los riesgos políticos que corría, Paz Estenssoro llamó a los partidos a firmar un acuerdo de gobernabilidad. El "Pacto por la Democracia" permitió la aprobación parlamentaria de las duras medidas que debió impulsar el gobierno, como la liberalización de los precios y la rebaja arancelaria.
Arreglo político
La sensación que quedó entre la población fue que los políticos hicieron arreglos a espaldas de la ciudadanía y que ésta debió pagar las consecuencias del ajuste económico y social. El divorcio entre la población y los políticos se acrecentó de ahí en adelante. La primera bomba de tiempo estaba puesta.
La segunda bomba fue provocada por la decadencia de la poderosa Central Obrera Boliviana (COB). "Con la caída del estaño y el cierre de las minas se fragmentó la COB, porque desaparece su espina dorsal: la federación de mineros", dice a Qué Pasa José Blanes, director del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios. Muchos mineros se fueron al campo y a las plantaciones de coca. Se agruparon en la CSUTCB.
Si bien la plantación de la coca es milenaria, en 1985 se plantaron 65.300 hectáreas en Bolivia, el triple que en 1980; y en 1995 se produjeron 90 mil toneladas de coca, el triple que en 1985. De esta manera, en casi dos décadas, el poder sindical de los altiplánicos cambió de nombre y de estructura. Se habían creado las bases para lo que Sánchez de Lozada llamó el "narcosindicalismo".
Éste se sintió agredido cuando Bánzer impulsó la erradicación de la coca. El país perdió ingresos anuales por US$ 500 millones. Si a ello se suma el estancamiento económico que vive Bolivia desde 1999 como producto de la crisis asiática y el alza del desempleo, que se ubica en torno al 11,6%, es fácil comprender la insatisfacción popular.
Las razones del profundo descontento que terminó con el gobierno de Sánchez de Lozada todavía están vivas en la sociedad boliviana. El nuevo presidente sabe que está sentado sobre un polvorín y que debe realizar "una apuesta arriesgada" -como él mismo ha sostenido- para sacar adelante al país. La oposición se muestra dispuesta a ayudarlo. Manfred Reyes Villa, líder de la NFR, dice a que se podría revivir un acuerdo similar al "Pacto por la Democracia" de 1985. "En caso contrario, habrá dificultad de aquí a unos meses", advierte. Es claro que a Mesa le sobran ganas y buena voluntad. Habrá que ver si le alcanza el tiempo.



Ex Presidente de Bolivia justifica acción del Ejército

‘GONI’ SE DA LA RAZÓN

La Nación de Chile (www.lanacion.cl)

El ex Presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozadan ‘Goni’ justificó ayer la represión del ejército y la policía contra los manifestantes que exigían su renuncia, y que causó al menos 81 muertos y centenares de heridos. “La pérdida de vidas es deplorable pero en las últimas semanas el Ejército tuvo que intervenir para liberar a personas tomadas como rehenes y sufrió numerosas emboscadas. Hubo enfrentamientos armados”, fue la versión que dio Sánchez de Lozada.
El ex Presidente se encuentra en Estados Unidos, adonde viajó el viernes 17 de octubre tras renunciar en medio de la peor crisis política y social desde que Bolivia recuperó la democracia en 1982.
El origen de las movilizaciones fue el proyecto de exportación de gas natural, principal recurso del país, por Chile. A medida que creció la represión las demandas fueron también en aumento.
Según ‘Goni’, en La Paz y otras zonas del país hubo una “auténtica insurrección armada, organizada y financiada”. “Hay fuerzas narco-sindicalistas y anarco-sindicalistas, anti-sistema y anti-globalización que quieren sustituir la democracia con un gobierno autoritario: el gas era sólo una excusa”, conjeturó.
El ex Jefe de Estado acusó abiertamente al Movimiento al Socialismo (MAS) del diputado y líder de los cocaleros Evo Morales, y al Movimiento Indígena que conduce el aimara Felipe Quispe. “Tienen un tercio de los diputados en el Congreso, pero cuando no obtienen resultados recurren a la plaza”, atacó.
En los 14 meses de Presidencia de Sánchez de Lozada hubo casi 150 muertos por la represión a varias protestas. Las asociaciones de derechos humanos denunciaron desapariciones de personas. En otro orden, el ex Presidente acusó a la comunidad internacional, en especial a Estados Unidos, por no haber apoyado económicamente las “reformas” de su gobierno. “Bolivia ha sido olvidada”, afirmó. En una situación tan delicada, “esperábamos un apoyo económico mayor por parte de Estados Unidos y de los demás países”, se quejó.



Juan Ignacio Siles del Valle, diplomático y escritor, es hijo de una historiadora chilena

LA SORPRENDENTE NOVELA QUE EL NUEVO CANCILLER BOLIVIANO DEDICÓ AL CHE

“Me abrieron las entrañas para matar nuestro espíritu, pero no pudieron”, dice parte del texto donde el narrador hace que Ernesto “Che’’ Guevara relate su propio fin.

Ultimas Noticias de Chile (www.lun.com)

Juan Ignacio Siles del Valle, el nuevo canciller boliviano, es sin duda una de las figuras más relevantes por su proyección del gabinete formado por Carlos Mesa, ex vicepresidente del renunciado Gonzalo Sánchez de Lozada, que debió asumir el poder luego de que una rebelión popular -que costó más de 70 muertos- derrocara al gobierno de su ex compañero de fórmula.
Sobrino de dos ex mandatarios -Hernán Siles Suazo y Luis Adolfo Siles-, e hijo de Jorge Siles Salinas, presidente de la Academia Boliviana de Historia, Siles del Valle pertenece a una familia tradicionalmente ligada a la élite dirigente de Bolivia, pero que tiene además estrechos lazos con nuestro país. La prensa ha destacado que es hijo de una chilena, la historiadora María Eugenia del Valle (hermana del ex canciller de Pinochet, Jaime del Valle), a quien su padre conoció durante su exilio. Y aquí viven, además, sus tres hermanos: Diego, Paula y Trinidad.
Licenciado en Literatura de la Universidad de Chile, con un posgrado en Georgia (EE.UU.), Siles del Valle (42 años) está casado con una abogada boliviana y es padre de tres hijos. Diplomático de carrera, antes de asumir como canciller era el coordinador de la Cumbre Iberoamericana que se efectuará en Santa Cruz de la Sierra a fines de noviembre.
Pero su faceta menos conocida es la de escritor. Como tal, ha publicado ya tres libros de poesía, un ensayo y una novela dedicada a la guerrilla de Ernesto “Che” Guevara, cuyo título es “Que el sueño era tan grande”. Un texto que “no ha sido mencionado -según comenta Raúl Peñaranda, director del semanario “La Época” de La Paz- en las semblanzas biográficas que sobre él se han difundido”.
Dar voz a un mito
“Nueve heridas de bala llevo en el cuerpo: en el tórax, en el brazo derecho y en las dos piernas; pero sólo una de ellas, en la pantorrilla, la gané en combate. Al llegar a Vallegrande, una enfermera lavó mi piel con una esponja... Mis restos los exhibieron sobre una batea en la lavandería de un hospital, para que todos pudieran contemplarlos.
“Posteriormente me abrieron las entrañas para matar nuestro espíritu, pero no pudieron. Me amputaron las manos y las colocaron en frascos de formol. Como no se atrevieron a cortarme la cabeza, entonces me arrancaron el rostro con una mascarilla de cera. Unos forenses argentinos vinieron para llevarse mis huellas digitales, pero nadie ha podido robarme el nombre...”
Estos párrafos forman parte de la recreación ficcional que Siles hace de la muerte de Guevara, narrada desde la propia voz del guerrillero caído en la quebrada de Yuro y ejecutado en La Higuera, el 8 de octubre de 1967. “La novela -explica Jaime Iturri, crítico y escritor altiplánico- está construida sobre la base de voces múltiples. Así, se le da la palabra al Che, al hombre que lo mató y a personajes menores que entregan una dimensión humana y cotidiana a los hechos allí narrados”.
“El texto fue finalista del Premio Nacional de Novela, hace cinco años, y fue muy bien recibido a nivel de la crítica, aunque no es un libro que vaya a cambiar la narrativa latinoamericana”, añade Iturri. Los expertos coinciden en señalar, en todo caso, que la novela sobre el trágico final de la aventura guevarista en Ñancahuazú de alguna manera se eslabona con un trabajo previo de Siles: “La guerrilla del Che y la narrativa boliviana”.
Un cristiano de izquierda
Para Raúl Peñaranda, Juan Ignacio Siles es “una persona progresista que en Chile sería del PPD”. “Un socialdemócrata”, lo califica a su vez Jaime Iturri, director del periódico paceño Extra. “Su padre, en cambio -apunta Peñaranda -, siguiendo con el símil chileno, sería de la UDI”. Conservador y católico, Jorge Siles Salinas militó en la Falange Socialista Boliviana, un grupo de derecha con claras reminiscencias fascistas.
En Chile, Jaime del Valle, tío materno de Siles, lo describe a su turno, entrevistado por “El Mercurio”, como “un hombre de centroizquierda”. Y agrega: “Es muy inteligente, talentoso, culto y de gran formación. Debería hacerlo muy bien”. El ex canciller subraya, en tanto, que sus otros sobrinos, radicados en Chile, “son de marcada centroderecha”.
¿Oveja negra de la familia? Ni tanto ni tan poco. El propio Siles del Valle declaró una vez en una mesa redonda realizada en Cuba que la guerrilla tenía un lado cristiano, donde confluían la ideología del Che con la teología de la liberación. Y subrayó que en Bolivia tuvo mucho impacto la divulgación de la imagen del Che muerto, con los ojos abiertos, que en el imaginario colectivo del pueblo boliviano se asoció a la de Cristo resucitado.



INTEGRACIÓN CON BOLIVIA

La Tercera de Chile (www.latercera.cl)

Con asombro y, por qué no decirlo, con mucha tristeza, los chilenos hemos sido testigos de la tragedia política y humana que ha vivido Bolivia y que llevó a la caída del Presidente Gonzalo Sánchez de Losada. El profundo sentimiento antichileno en el pueblo boliviano fue instrumental para el éxito del movimiento liderado por Morales y Quispe.
La historia nos entrega múltiples ejemplos de cómo naciones y pueblos enfrentados en guerras han logrado comprender las circunstancias que los llevaron al enfrentamiento e iniciar un proceso de integración por el bien de ambas partes. Europa está plagada de estos ejemplos, así como el norte y sur de los EE.UU., los países latinoamericanos con España y Portugal, etc. ¿Qué se requiere para impulsar un serio proceso de integración entre Chile y Bolivia? ¿Qué podemos hacer los chilenos para ello?
Debemos reconocer que hemos realizado muy poco. Nuestro país lleva muchos años de un importante desarrollo económico que ha llevado nuestras exportaciones hasta casi US$ 20.000 millones. Las exportaciones de Bolivia rondan apenas los US$ 1.500 millones. Nuestra balanza comercial con Bolivia muestra un notorio déficit en contra del país vecino. El último acuerdo de complementación económica no ha dado frutos por su limitado alcance y, al parecer, el más serio intento de integración, el acuerdo de libre comercio que se esperaba firmar a fines de año, sufrirá una indefinida postergación.
En parte por el énfasis de las autoridades bolivianas de condicionar toda negociación al tema de territorialidad marítima y en parte por la dificultad que hemos tenido en Chile para dejar atrás una tradicional visión teñida de los aspectos de seguridad nacional en la relación con nuestro vecino en el norte, ha transcurrido bastante más de un siglo desde que sucediera la Guerra del Pacífico y el estado de desintegración que mantienen ambos países es asombroso. Podemos hacer mucho más al mismo tiempo que nuestros vecinos dejen de ver a Chile como la causa de sus males.
Podemos utilizar nuestra posición económica para apoyar el desarrollo de Bolivia.
Una de las mayores necesidades se relaciona con su atrasada infraestructura. El costo de transporte para el comercio de Bolivia incrementa notoriamente los precios de sus productos de exportación e importación. Por ejemplo, Bolivia exporta grandes volúmenes de soya a Colombia y Venezuela. La soya se lleva a Puerto Suárez en la hidrovía que une Bolivia y Argentina, viaja en barcazas hasta Rosario, y se embarca en ese puerto argentino para dar la vuelta por el Estrecho de Magallanes y llegar a Colombia y Venezuela. Ese trayecto toma 60 días, pero podría realizarse en 15 si existiera la infraestructura vial y portuaria hacia la Primera Región que permitiera realizar ese comercio en forma competitiva.
Faltan los caminos. Podemos ayudar en la inversión caminera. Actualmente el gobierno boliviano realiza un gran esfuerzo para pavimentar el tramo entre Oruro y la localidad fronteriza de Pisiga, que, junto con la inversión chilena entre Huara y Colchane, implicará el mejor corredor comercial entre la importante zona de Santa Cruz y el moderno puerto de Iquique. Son 231 kilómetros donde aún se requiere definir el financiamiento del último tramo de 70 kilómetros entre Pisiga y Huachacalla, por unos US$ 22 millones.
Chile podría aportar por primera vez financiamiento a un país vecino para que éste termine esa inversión. También se requiere escalar las inversiones en el lado chileno para terminar en dos años este corredor, que hará más competitivo el comercio exterior boliviano y es un paso necesario para que el sentimiento antichileno de nuestros vecinos dé paso a un deseo definitivo de integración comercial. Este paso no sería un "precedente nefasto" ni un reconocimiento de culpas respecto de la situación boliviana. Sólo significaría que al fin nos atrevemos a actuar de acuerdo con el mayor desarrollo que hemos alcanzado.



Juan Ignacio Siles del Valle, el joven ministro con el que Santiago deberá entenderse si quiere reabrir la llave del gas altiplánico

LOS LAZOS CHILENOS DEL NUEVO CANCILLER BOLIVIANO

A pesar de haber nacido en Santiago como su madre, Juan Ignacio Siles del Valle es un convencido de que nuestro país no ha tenido la generosidad histórica para solucionar la mediterraneidad de su pueblo. Así lo dejó en claro él mismo esta semana, al ligar cualquier acuerdo por el gas con una salida "libre y soberana" al Pacífico.

La Tercera de Chile (www.latercera.cl)

Cuando el pasado domingo asumió como canciller de Bolivia, Juan Ignacio Siles del Valle entró de lleno a los temas complejos. Junto con hablar de las reformas políticas necesarias para traer estabilidad a su nación, envió una señal a todos los bolivianos. Acentuando la frase, aseveró que cualquier negociación con Chile para exportar las reservas gasíferas de su país deberá estar unida a "nuestra justa reivindicación de un puerto libre y soberano en el Pacífico".
Con tales palabras, este literato, poeta y diplomático de 42 años, miembro de una de las familias más ilustradas de La Paz, quiso conjurar las suspicacias sobre dos rarezas que destacaron en su currículum tras su nombramiento: haber nacido en Santiago y ser hijo de chilena.
Cuando aún no se apagaban los ecos de una crisis que tumbó al gobierno anterior, donde el antichilenismo fue uno de los combustibles, la designación de un canciller con esos antecedentes podría significar altísimos riesgos. De ahí la importancia de que el designado fijara su postura con Santiago: ligar cualquier entendimiento en el millonario negocio del gas al acceso de un puerto "soberano" para Bolivia, por sobre fórmulas intermedias como la entrega en concesión o el arriendo de un enclave en el Pacífico.
Al día siguiente de asumir, el flamante ministro se refirió en una rueda de prensa a sus vínculos chilenos. Explicó que nació en Santiago porque a esa ciudad llegó exiliado en 1961 su padre, el ex diplomático paceño Jorge Siles Salinas. Fue entonces cuando su progenitor conoció a la que sería su mujer, la fallecida historiadora chilena María Eugenia del Valle. "Eso no me hace un ciudadano diferente de cualquier otro boliviano", recalcó, al citar una norma constitucional que otorga automáticamente la nacionalidad a los hijos de bolivianos en el exilio.
Lo cierto es que con esas intervenciones, el joven ministro logró poner las dudas sobre su origen en segundo plano. "Aunque las desconfianzas pueden resurgir, ahora son irrelevantes", señala el analista paceño Alvaro García. Este consultado destaca que a pesar de su juventud y poca experiencia política, hay consenso en Bolivia de que Siles del Valle ha sorprendido por su manejo y audacia en su primera semana como canciller, cargo que en esa nación funciona como una suerte de jefatura de gabinete.
En algo ayudó tal vez la herencia política que genera el ser bisnieto, nieto y sobrino de tres presidentes de Bolivia: Hernán Siles Suazo (1956-1960), Hernando Siles (1926-1930) y Luis Adolfo Siles (1969), respectivamente. Su padre, además, fue un destacado diplomático y ex senador que fue cónsul general en Chile en los '80.
Boliviano "de tomo y lomo"
A pesar de haber vivido sus primeros años en Chile, de haber estudiado en su juventud acá y de que en Santiago residen sus tres hermanos -sin contar a varios primos y tíos de su rama materna ligados al mundo público y diplomático-, Siles del Valle es un enigma para La Moneda. "A diferencia de otros cancilleres bolivianos, no tiene amigos políticos acá", dicen en la Cancillería santiaguina.
No es su única diferencia con sus antecesores en el cargo. A su juventud y a un perfil alejado de las lides políticas, suma a su haber obras como la novela "Que el sueño era tan grande" -basada en la aventura guerrillera del Che Guevara en Bolivia- y libros de poesía como "Canción de cuna para la muerte de mi madre", dedicado a su progenitora.
No obstante, posee también una destacada hoja como diplomático profesional, actividad que en su país partió sólo en la última década, con la creación de la Academia Diplomática. Antes de asumir como canciller era coordinador de la XII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado que se organizará en noviembre en Bolivia. El evento será una prueba de fuego de que el país altiplánico retorna a la normalidad tras semanas de desgobierno. "Una de las cosas que más le preocupaba en medio de la crisis, es que el deterioro político afectara este evento", señala un miembro de su familia.
"Es un diplomático boliviano de tomo y lomo", recalca uno de sus cercanos en la Cancillería de La Paz. "Tiene lazos emocionales y familiares con Chile, pero su visión sobre los vínculos bilaterales es claramente la de un boliviano", agrega un amigo chileno con el que ha abordado el complejo tema de la mediterraneidad altiplánica.
Aunque nunca suele perder la serenidad para exponer sus puntos de vista, es un convencido de que, históricamente, Chile no ha tenido la generosidad para solucionar el enclaustramiento geográfico de su vecino, señalan amigos y familiares santiaguinos.
Compartiría esta postura con el nuevo Presidente, Carlos Mesa, con quien lo une una amistad de años y formaciones similares: ambos están ligados al mundo de las letras, no tienen militancia y se ubican en la centroizquierda. El nuevo Mandatario es visto como mucho más distante de Chile que su predecesor, el defenestrado Gonzalo Sánchez de Lozada. "Los dos (Siles y Mesa) son de pensamiento muy crítico", señala un diplomático en Santiago que conoce bien Bolivia.
Fracaso paterno en Santiago
El padre de Siles del Valle era cónsul en Santiago cuando en 1986 ambos gobiernos sondearon una posible salida a la mediterraneidad altiplánica. El progenitor contaba con un lazo que podría facilitar el deshielo: su cuñado, el abogado Jaime del Valle, era canciller de Pinochet. Pero en 1987 los sondeos fracasaron y el boliviano dejó Santiago sin ocultar su amargura.
Siles del Valle por entonces tenía 26 años y siguió de cerca las tratativas que encabezaron su padre y su tío. Según miembros de su círculo familiar, el capítulo lo marcó, pues sus dos progenitores estaban comprometidos con la tarea. "Si algo de Chile no le gusta es la falta de apertura en sus relaciones con Bolivia", cuenta desde La Paz su prima, la periodista boliviana Clemencia Siles.
Tres años antes del retiro de su padre de Santiago, Siles del Valle se licenció en Literatura en la Universidad de Chile. De esos tiempos vienen sus mejores recuerdos de nuestro país, así como la amistad con compañeros de estudios que mantiene hasta hoy. "Si algo ama de Chile son sus paisajes, pues recorrió mucho el país como estudiante", acota Clemencia Siles.
La última vez que el flamante canciller estuvo en Santiago fue a principios de este año, para asistir a un encuentro internacional sobre la problemática indígena. Testigos que estuvieron con él por entonces señalan que su único contacto con alguna autoridad local fue con el ministro de Mideplán, el DC Andrés Palma.
El tema indígena siempre le ha apasionado y es una inquietud que viene de su madre, autora de una obra que es reconocido como "la Biblia" de los indigenistas bolivianos y cuyo contenido ha recobrado vigencia hoy, luego de que los indígenas encabezaran la rebelión que volteó a Sánchez de Lozada (ver recuadro).
El "pecado original"
Amigos y cercanos a este hombre que habla italiano e inglés con facilidad, aficionado a la música clásica, casado y padre de tres hijos, coinciden en retratarlo como intelectualmente riguroso y políticamente muy crítico. "El Presidente Mesa lo ha elegido por su habilidad en la diplomacia, su alta capacidad de trabajo, su vasta cultura y su conciencia social", resume Clemencia Siles.
Para un influyente empresario boliviano, el canciller tiene todos los elementos para ser un puente que permita acercar posturas entre Santiago y La Paz en esta nueva etapa, ya que "nadie como él" ha palpado lo que une y separa históricamente a ambos países.
Otros observadores, sin embargo, prefieren ser menos auspiciosos y acotan que una tarea tan compleja no está al alcance de un solo hombre, por muy capacitado que esté. Sobre todo, si en Bolivia tener cercanía con Chile es más un estigma que una ventaja. Así lo esbozó esta semana su tío, el ex canciller Jaime del Valle: "No sé si los bolivianos le perdonen que sea hijo de madre chilena".
La herencia indigenista materna
Su madre, la historiadora chilena María Eugenia del Valle, es una de las figuras que más ha marcado a Juan Ignacio Siles del Valle. En eso coinciden amigos y familiares del nuevo canciller boliviano, quien vivió uno de los momentos más duros de su vida a raíz del largo cáncer que en 1994 acabó con la vida de la historiadora.
Un año después del nacimiento del actual ministro, en 1964, sus padres pudieron trasladarse a Bolivia. "Ella se adaptó a tal punto con su nuevo país que comenzó a estudiar su historia", acota un miembro chileno de la familia.
En 1990, pocos años antes de morir, la chilena publicó en La Paz la obra por la que hasta hoy se le reconoce, "Historia de la Rebelión de Tupac Catari". Fruto de una investigación de varios años, el trabajo narra el alzamiento indígena ocurrido a fines del Siglo XVIII y que mantuvo sitiada La Paz por tres meses, en una estrategia muy semejante a la utilizada en las últimas protestas. Se trata del libro de cabecera de líderes actuales como el aymara Felipe Quispe, uno de los más reacios a entenderse con el nuevo gobierno paceño.
Cuando el pasado domingo habló a nombre del recién asumido gabinete, Siles del Valle no sólo fijó su posición con Chile. Asumiendo una postura más audaz que la del Presidente Carlos Mesa, se refirió también a las reformas pendientes, entre ellas la necesidad de darle poder de representación a las organizaciones sociales y la revisión de la propiedad de los yacimientos de hidrocarburo. Precisamente, dos demandas centrales del actual movimiento indigenista boliviano.




TARIJA, LA KUWAIT POBRE DE BOLIVIA QUE AHORA SE QUIERE INDEPENDIZAR

Tiene las segundas reservas de gas del hemisferio, pero en la ciudad no hay energía. Quiere vender el fluido y con la riqueza que obtengan pelear por su autonomía.

El Clarín de Argentina (www.old.clarin.com)

Cae la tarde en Tarija, al sur de Bolivia, y la señorita acude rápida al llamado. "¿Tiene café?", la interroga el ingeniero. "No hay porque sin luz no funciona la máquina", responde la mujer, mientras limpia la mesa y maniobra con su trapo húmedo entre las velas y el sol de noche. "¿Y jamón, habrá jamón?", le pregunta el periodista hambriento, buscando sus ojos en la oscuridad. "No, porque sin luz no anda la cortadora". Al fin, vencidos, con cierta incomodidad, ambos hombres acuerdan: "Está bien, traiga agua nomás".
Otros parroquianos del bar "El gato pardo" miran la escena con esa resignación que es hija del cansancio y la costumbre. Pero para un forastero resulta paradójico comprobar que "la Kuwait de Bolivia", el centro de la guerra del gas que ha acabado hace unos días con el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, no cuente aún con un sistema energético que evite esos bochornos pese a estar sentada sobre una gigantesca reserva de gas. Esos depósitos son los más grandes del hemisferio después de los venezolanos y suficientes para abastecerse por más de 1.200 años según las estimaciones.
Claro que la actualidad noticiosa de Tarija tampoco termina allí. Montados en esa autosuficiencia que da el olor a dinero fresco y cercano, los tarijeños mantienen ahora en vilo a buena parte de Bolivia bajo la amenaza de forzar una autonomía del territorio.
Recostada sobre las últimas crestas andinas, a 1.900 metros de altura y a la vera del río Guadalquivir, Tarija es una de las ciudades bolivianas en las que aún se oye el rumor de la vieja España. Fundada en 1574 y capital del departamento del mismo nombre, a pocos kilómetros de Argentina, la ciudad planteó su reclamo la semana pasada en una marcha de miles de personas. En su mayoría, respalda una polémica venta de gas a Estados Unidos. La razón es que se sabe eventual acreedora de jugosas regalías. Pero no todo es tan sencillo. La mayoritaria población del occidente altiplánico, de origen quechua y aymara, se opone a la exportación por varias razones. Algunos rechazan que el gasoducto pase por Chile —mal visto aquí tras arrebatar la salida al mar de Bolivia en la guerra de 1879— y otros reclaman que antes se abastezca de gas al país.
"Apenas 0,77% de la población tiene acceso al fluido. Pero es cierto que el tema condensa la desconfianza de muchos bolivianos al capital extranjero, visto siempre aquí como expoliador", dijo a Clarín Carlos Arce, experto del Centro de Estudios del Desarrollo.
Arce aludió así a la convulsión que vivió el país hace nueve días, cuando Sánchez de Lozada debió renunciar a su cargo tras un mes de huelgas y violencia que dejó decenas de muertos. Entre otros reclamos, la mayoría se opuso a la inicial idea de su gobierno de vender el gas, aunque el repudio manifestó con claridad el rechazo casi unánime a una política económica neoliberal que empobreció aún más a este alicaído país, cuyos índices de pobreza son africanos.
Pero Tarija, en rigor, asoma como una Bolivia distinta. Ante el rostro caótico, asfixiante, indiano de La Paz, surge otra dimensión del país, pueblerina, siestera, más hispánica y entregada al verde vegetal. No predominan aquí los aymaras o los quechuas —que pueblan el Altiplano— y apenas hay guaraníes. La mayoría es mestiza y la migración es cada vez mayor. "Aumenta a un ritmo de un 5% anual y se debe a la tranquilidad de la zona y al auge del tema del gas", dio a este enviado el alcalde tarijeño, Oscar Montes. La capital tiene 150.000 habitantes, y el departamento unos 400.000.
La plaza principal es un espejo de la región y de cómo intenta diferenciarse. Durante la reciente y populosa marcha por el gas que confluyó allí nadie destruyó las centenares de rosas rojas y blancas que pueblan sus prolijos canteros. Al crepúsculo, cuando los últimos destellos de sol se filtran por las palmeras, un suave olor a jazmines adormece a los lugareños. Y sobre las calles, miles de pétalos lilas de los jacarandaes hacen de alfombra natural para los automóviles.
"¿Si esto muestra que tenemos plata? Bueno, somos el 10% del PBI nacional. Pero el gas nos daría US$ 150 millones al año, unas 12 veces más que el ingreso actual", afirma Luis Lema, el intendente de Hidrocarburos de Tarija. A su lado, asiente el ingeniero Mario Kisen, titular de la cámara empresarial del lugar.
Los tarijeños temen que el presidente Carlos Mesa, que reemplazó a Lozada, modifique la ley de Hidrocarburos. Esa ley estipula que, del 18% de regalías que debe percibir el país, el 11% quedan en Tarija. Uno de los expertos locales, el geólogo Carlos Cerroni, estimó que el negocio total dejaría en 20 años US$ 16.000 millones para Tarija.
Cuando vuelve la luz, el ingeniero admite que hay clima de rebelión y el reclamo de autonomía está en el aire. "Pero la autonomía me suena a vascos o catalanes. Me gusta más una federación".
Los tarijeños se quejan de que el Estado central no los escucha y no quieren financiar a otras regiones a las que consideran contrarias al progreso, como las zonas altiplánicas ocupadas por los indígenas. "Está en riesgo la unidad del país", dice preocupado el alcalde.
¿Podría acaso la autonomía acabar en una secesión? Nadie lo dice pero el ánimo separatista es visible. El presidente del Comité Cívico, Roberto Ruiz, afirma: "Santa Cruz, en el este de Bolivia, y Tarija mantenemos al país. Los tarijeños hicimos una alianza con los santacruceños. Ahí está el futuro".
Más identificados con Argentina que con la Bolivia indígena, el buen humor de los tarijeños es proverbial. Un chiste dice que los habitantes de la zona son tan honestos que si encuentran un trabajo enseguida lo devuelven. Pero las caras se alargan cuando el tema es el futuro de la región. No hay por ahora gestos destemplados. Pero La Paz, que durante años ignoró al sur, comienza ahora a mirar con más cuidado la zona del Guadalquivir.



El presidente enfrenta las mismas presiones que su antecesor

EVO MORALES PRESIONA A MESA PARA QUE SUSPENDA LA ERRADICACIÓN DE COCA

El Embajador de EE.UU. advierte que no aceptan que se revea la medida implantada que fue implantada en 1998. La Paz y Cochabamba siguen hasta ahora sin prefecto (gobernador), y sin defensor del pueblo, quienes renunciaron.

El Tribuno de Argentina (www.eltribuno.com.ar)

La tensa calma que había llegado a Bolivia luego del sangriento conflicto desatado por el tema de la exportación del gas, y que terminó con la renuncia del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, para haber llegado a su fin por cuanto el diputado Evo Morales (MAS), dio el primer paso en sus requerimientos al gobierno al exigir cambios urgentes en cuanto al cultivo de la coca, base de la cocaína.
Según los analistas, el gobierno de Carlos Mesa enfrenta iguales o mayores presiones que su depuesto predecesor frente a las exigencias para permitir el cultivo de la coca y las serias advertencias de Estados Unidos para frenarlo.
Hasta ayer, Mesa no había logrado aún designar a los prefectos (gobernadores) de La Paz y Cochabamba, los dos departamentos (provincias) donde se cultiva la hoja de coca, por lo que ambos departamentos se encuentran sin una cabeza visible que gobierne. En el caso específico de La Paz, el presidente Mesa no encuentra a un reemplazante del prefecto que sirvió en el gobierno de Sánchez de Lozada, quien como se sabe, renunció el 17 de octubre. Mateo Laura fue vetado por los cocaleros de la región de Los Yungas (La Paz).
En este sentido, los legisladores del MAS amenazaron el sábado que estarán vigilantes. ``Estaremos pendientes y cuidadosos de lo que hagan a favor de los intereses nacionales", sostuvieron. Obviamente que uno de los principales temas que el gobierno de Mesa deberá resolver urgentemente es el de la coca. El MAS de Evo Morales presionó a Mesa a retomar el diálogo sobre la coca iniciado en el anterior gobierno, pero previamente exige que antes de cualquier acuerdo, el gobierno debe suspender el plan de erradicación forzosa de coca, iniciado en 1998.
Al respecto, e nuevo ministro de Gobierno, Alfonso Ferrufino, manifestó su disposición a modificar la Ley Antidroga que establece que en el Chapare (Cochabamba) no se puede sembrar coca y que en Los Yungas (La Paz) sólo se pueden cultivar 12.000. Pero el viernes pasado, Ferrufino, estando en un acto en compañía del embajador estadounidense, Richard Greenlee, dijo, dándole otro tono a su anterior discurso que la ley debe cumplirse, y que por tanto el plan de erradicación sigue en curso. Horas después, los diputados del MAS Luis Cutipa y Jorge Ledezma acusaron a Ferrufino de tener un doble discurso y acusaron a Estados Unidos de mantener su política inflexible contra la coca.



Opinión:

BOLIVIA: LOS RIESGOS DE LA DEMAGOGIA

El Comercio de Perú (www.elcomercioperu.com.pe)

En principio tranquiliza a América Latina y a los países vecinos que el Parlamento boliviano haya decidido apoyar la gestión del nuevo presidente Carlos Mesa.
Y es que la crisis no está ni remotamente resuelta. Haber aceptado el literal derrocamiento de un gobierno democráticamente elegido y los múltiples ejercicios de filigrana a los que se ha visto obligado el nuevo mandatario revelan que la recuperación del principio de autoridad es sumamente frágil.
Todavía falta mucho para que se consolide la reconstrucción de un verdadero Estado de derecho, amenazado por la exacerbación y manipulación de una serie de consideraciones étnicas y de una ideología izquierdista sumamente peligrosas.
El propio Carlos Mesa ya incurrió abiertamente en posiciones populistas que pueden mantenerlo en el mandato transitoriamente, pero no de manera sostenida en el tiempo. Así, al estilo de Evo Morales, en el tono retrógrado que este suele presentar, el mandatario ha declarado que Bolivia debería tener "un presidente indígena, con un Gabinete multiétnico en convivencia con la clase política tradicional".
Para ser muy directos, esto revela una posición demagógica incompatible con un Estado democrático, cuyas reglas no pueden relajarse según sopla el viento. Declaraciones como estas solo favorecen a los grupos que no han deslindado sus vinculaciones con el narcotráfico e insisten en un discurso obsoleto, autárquico, confrontacional y ultracionacionalista.
El reto del Gobierno no es prolongar su mandato en medio de esa retórica que el señor Mesa está utilizando. Lo que debería buscar es devolver al país a un proceso de reconstrucción democrática, sin ceder a presiones demagógicas.
El problema no solo es del Gobierno Boliviano, sino que afecta a toda la región. De un lado puede convertir a Bolivia en un Estado inviable y, del otro, ser el punto de partida de un proceso de balcanización que se debe cortar de raíz.
Más allá de la exaltación de un indigenismo trasnochado en una realidad mestiza, no se puede aceptar a quienes son aliados del narcotráfico y el oscurantismo político.



BOLIVIA: MESA GOBIERNA CON LA PRESIÓN DE DOS LÍDERES INDIOS

El Comercio de Ecuador (www.elcomercio.com)

Mientras el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada halló refugio en EE.UU., su sucesor, Carlos Mesa, inició una azarosa gestión al frente del Gobierno del país más pobre de Sudamérica.
Por lo pronto, el periodista devenido en Mandatario ha logrado una tregua hasta marzo del 2004, para tratar de estabilizar a un estado sumido en una crisis política y social.
Mesa debe resolver, a la brevedad posible, al menos cuatro temas espinosos. Uno, buscar un acuerdo de gobernabilidad con el cada vez más poderoso movimiento indígena, que tiene a dos líderes política e ideológicamente contrapuestos, el cocalero Evo Morales y el dirigente aymara Felipe Quispe (ver notas inferiores).
Dos, decidir -a través de un referendo vinculante- por qué país (Chile o Perú) se exportará el gas natural, y transparentar las reglas del millonario negocio que demanda una inversión de USD 6 000 millones. Tres, convocar a una Asamblea Constituyente. Y cuatro, obtener los apoyos para que el Régimen, en principio calificado de transitorio, finalice en agosto del 2007, cuando debía culminar el período de ´Goni´.
En el país andino queda claro que, desde sus diferentes trincheras políticas, el objetivo de Morales y Quispe es llegar al poder antes del 2007 para gobernar Bolivia a nombre de la mayoritaria población indígena, la más marginada. De cada 10 bolivianos, seis son aymaras, quechuas o pertenecen a alguna de las otras decenas de etnias existentes en el país, de 8,3 millones de habitantes.
En respuesta a la creciente influencia indígena, el analista Carlos Toranzo, director en La Paz del Instituto Latinoamericano de Estudios Sociales, ha sugerido que "el Gobierno busque una salida más democrática y de acercamiento a los sectores que se movilizan detrás de Morales y Quispe y atender sus demandas".
El peso del factor indígena, no obstante, no tiene un soporte sólido en las urnas. En las presidenciales del 2002, Morales obtuvo el segundo lugar, con el 20,8 por ciento de los votos. Quispe logró el 6,11.
Obligado a manejarse con pies de plomo en el negocio del gas, que desembocó en la dimisión de Sánchez de Lozada, el flamante ministro de Hidrocarburos y Minería, Álvaro Ríos, dijo, el miércoles, que la clave será la transparencia. El nuevo funcionario también dejó en claro que "el gas debe exportarse, porque no puede quedarse bajo las entrañas. En la tierra no tiene valor".
Bolivia, en virtud de contratos con multinacionales, incrementó en los últimos cinco años sus reservas de gas natural, desde 7 trillones a 53,4 trillones de pies cúbicos, el segundo volumen más importante en América Latina, después del de Venezuela.
En oposición a la postura indígena, las fuerzas vivas de Tarija, al sur y donde está la reserva de gas, apoyan su venta.



EE.UU. TEME EFECTOS DE CRISIS BOLIVIANA

El Universal de Venezuela (www.eluniversal.com)

La crisis boliviana es observada con honda preocupación en Washington, donde se levantaron voces de solidaridad con las demandas de uno de los pueblos más pobres de Latinoamérica, otras de comprensión con una dosis de deseo de ayuda económica extraordinaria y, finalmente, algunas que advierten que Bolivia emerge como un riesgo para la seguridad de EEUU.
Los análisis que partieron desde el gobierno estadounidense y la prensa han coincidido en la complejidad del problema, que unos atribuyen a la extrema pobreza y al desencanto por los políticos bolivianos y, otros, en una óptica cercana a la oficial, a la coca y al peligro de un "narcosindicalismo", una figura en la que insiste Gonzalo Sánchez de Lozada desde su refugio en Estados Unidos después de renunciar, relató DPA.
Los grupos defensores de los derechos humanos han advertido que vigilarán la actividad que empezó a desplegar el ex presidente boliviano en Washington para evitar que su opinión influya o apoye a ciertos sectores duros de la administración estadounidense.
Desde el Departamento de Estado se anunció la intención de trabajar con Carlos Mesa, sucesor de Sánchez de Lozada, pero en algunos de los altos niveles de la administración del presidente George W. Bush se subraya el "riesgo para la seguridad nacional" en caso de que el problema boliviano se extienda a otras naciones donde también existen probabilidades de inestabilidad y descontento popular.
En una reciente audiencia ante el Congreso, la hipótesis del "riesgo para la seguridad nacional" fue sostenida por Roger Noriega, secretario adjunto para Asuntos Hemisféricos, y Adolfo Franco, subdirector de la Agencia Internacional para el Desarrollo (Usaid).
A los observadores no sorprendió la postura de ambos funcionarios, que refleja el pensamiento de los sectores duros del gobierno. La muerte de un soldado por una bomba casera en el Chapare boliviano reforzó la hipótesis del riesgo "narcosindicalista".
A una semana del cambio de gobierno en Bolivia, en algunos sectores de Washington empieza a compararse a Bolivia con Venezuela por la presunta inclinación del nuevo régimen de La Paz hacia el populismo, el nacionalismo y contra el libre comercio que propugna Bush.
En esa tesis se situó el diario The Washington Post, que hizo una comparación entre Venezuela y Bolivia y calificó al movimiento popular que impuso el cambio político en La Paz como "xenófobo y populista".



LOS DIRIGENTES INDÍGENAS CARA A CARA

Evo Morales y Felipe Quispe reconocen que aspiran al poder, pero a través de vías diferentes

El Comercio de Ecuador (www.elcomercio.com)

El líder del MAS afianza su influencia política
´Los indios vamos a ser poder político´, ha declarado varias veces Evo Morales, dirigente de los cocaleros del Chapare y líder máximo del izquierdista Movimiento Al Socialismo (MAS).
El ex candidato presidencial de 43 años, perdió, en el 2002, ante Gonzalo Sánchez de Lozada, en la elección más reñida en la historia boliviana. Después de la renuncia de ´Goni´, ha reiterado su tesis de "refundar el país con base en una auténtica democracia participativa". De seguro, será, de nuevo, aspirante a la Presidencia en los próximos comicios.
Futbolista y trompetista cuando joven, aymara e hijo de un matrimonio indígena que emigró del Altiplano andino al trópico del Chapare, el jefe socialista apuntala su influencia en el apoyo incondicional de 30 000 familias de cocaleros.
Si se lo compara con Felipe Quispe, "el ideario de Morales aparece más cercano al chavecismo del mandatario venezolano Hugo Chávez que a Lula da Silva, pero también se da cuenta de que puede acumular fuerzas en la lógica electoral", según el politólogo Carlos Toranzo, director en Bolivia del Instituto Latinoamericano de Estudios Sociales. Pero el analista anota un punto polémico: "Morales es el símbolo de la coca y en la lectura de EE.UU. equivale a ser símbolo de narcotráfico y terrorismo".
Por su lado, el actual gobernante interino, Carlos Mesa, ve en él a un actor político más conciliador. "Es una decisión fundamental su opción por la vía electoral", dijo.
En la misma línea que Mesa, el sociólogo Ricardo Calla -de la Universidad de la Cordillera- sostiene que "Morales dio un ejemplo de responsabilidad democrática, al respaldar una sucesión constitucional". A ello se suma su anuncio de dar un compás de espera para que cumpla con sus promesas: convocar a un referendo sobre el gas y llamar a la Asamblea Constituyente.
Pero el propio Morales ha advertido que este respiro no significa un cheque en blanco para el nuevo Mandatario. "No podemos sentirnos victoriosos porque el poder no está en el pueblo", señaló.
Con Quispe el líder del MAS comparte su oposición a la exportación del gas sin proceso industrial a EE.UU. vía Chile y el reclamo de la estatización de los hidrocarburos.
El ´Mallku´ que habla de la autodeterminación
Conocido como "Mallku" (jefe supremo, en lengua aymara), Felipe Quispe es el secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y diputado del izquierdista Movimiento Indígena Pachakuti (MIP). Él encabeza la otra vertiente de la resistencia indígena en Bolivia. La suya es una de las posturas más radicales en el abanico de la izquierda de Bolivia.
Este ex guerrillero que se alza contra las élites blancas y mestizas, ha construido su base de apoyo en el corazón aymara, alrededor del lago Titicaca, en la frontera con Perú.
De 61 años, Quispe vaticinó recientemente, durante la revuelta que sacó del poder a Gonzalo Sánchez de Lozada, y días después de la difusión de imágenes de indígenas armados con viejos fusiles Mauser, que los indios "podemos tener nuestro ejército". El dirigente indio, que durante los 90, pagó con cinco años de cárcel su militancia en el desaparecido Ejército Guerrillero Tupak Katari, responsable de actos tipificados como terroristas, ha agregado que "tenemos tierra y territorio, una bandera, nuestro idioma y religión; historia, leyes y costumbres. Solo nos falta un gobierno". En la parte más explosiva de su discurso, dijo: "buscamos la autodeterminación como nación indígena".
En una entrevista al diario brasileño Folha de S. Paulo, el jueves, opinó que "para llegar al poder, la única forma es una revolución. Para tener lo que es nuestro, habrá que derribar todo: las FF.AA. que sirven a los intereses de EE.UU., la Policía y el poder económico".
El ´Mallku´ plantea la nacionalización de los recursos hidrocarburíferos. "El gas debe ser nacionalizado, pasar a manos de los indígenas, industrializado en Bolivia, para venderlo a otros países".
Sobre la oposición a la venta del gas por un puerto chileno, Quispe dijo que se les ha enseñado a ser antichilenos en los cuarteles militares. "Nos hacían gritar "¡Viva Bolivia, muera Chile!". Nos oponemos a que el gas salga por Chile".
El actual presidente de Bolivia, Carlos Mesa, ha dicho que la estrategia del dirigente indígena está basada en una "retórica incendiaria", en alusión a las amenazas de llegar a una guerra civil, para revertir la situación de los pueblos que son originarios de la zona.



Editorial;

GAS BOLIVIANO EN EL NORTE CHILENO

El Mercurio de Mercurio de Chile (www.mercuriocalama.cl)

Sorprende la afirmación de diplomáticos de que el Estado peruano está dispuesto a financiar la diferencia que implica sacar el gasoducto boliviano por el sur de ese país, en vez de por su ruta económica natural hacia Chile. No se entiende cómo podría recuperarse tal inversión sin ser Perú socio del proyecto. En la eventualidad de que por esta vía forzada se "equiparen" los costos de transporte entre Chile y Perú, Bolivia ha insinuado que preferirá Perú por razones emocionales. Pero, ¿serán del mismo parecer los consorcios europeos? El norte chileno garantiza un funcionamiento normal, en cambio el sur peruano ha sido afectado por numerosas situaciones de intranquilidad subversiva o política.
Nuestra Cancillería no debería mirar con indiferencia esta oferta política de dinero peruano a Bolivia, independientemente de lo remota que parece su materialización. Chile tiene relaciones amistosas y de fuerte cooperación con Perú. El solo planteamiento del interés peruano hizo viables las protestas políticas en Bolivia que retrasaron la definición final sobre el gasoducto después que todos los informes técnicos se pronunciaron por Chile. Luego de la convulsión interna boliviana, estamos muy distantes de ver alguna factibilidad cercana en el proyecto del gas, cuya importancia principal sería mejorar sustancialmente las condiciones económicas de Bolivia, ya que para Chile el beneficio es marginal.
Bajo el pretexto del gas, Bolivia fue colocado al borde de su más dramática situación en varias décadas. El slogan del gas para los bolivianos no pasa de ser una consigna sin sentido: Bolivia no tiene capital propio para explotarlo. La verdadera realidad es dejar enterrado el gas, como un símbolo de protesta de grupos étnicos y sociales que se sienten defraudados hasta un grado casi intolerable por sucesivos gobiernos del altiplano. Pero ésta, finalmente, es una cuestión interna de Bolivia. La introducción de factores políticos externos no ayuda en nada y sí se convierte en fuente de nuevas suspicacias. Chile está obligado en este cuadro vecinal a reforzar el estudio de sus políticas en este plano, con serenidad pero también con firmeza.




Opinión.

PLAZOS TRAICIONEROS EN BOLIVIA

El Tiempo de Colombia (www.eltiempo.terra.com.co)

George W. Bush debe mostrar su sensibilidad política dándole al presidente Carlos Mesa el tiempo y el espacio para negociar que los líderes del movimiento indígena le regatean.
Para el líder de los cocaleros, Evo Morales, y para Felipe Quispe, uno de los jefes del movimiento campesino que dirigieron las protestas que obligaron la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, constitucionalmente electo hace apenas 14 meses, el principal culpable del lamentable estado en el que se encuentra Bolivia es Estados Unidos.
En un despliegue de irresponsabilidad extrema, Morales y Quispe quieren hacer creer al mundo que la adopción de la economía de mercado, la aceptación del programa de erradicación de la hoja de coca y la consumación de las privatizaciones de empresas realizadas por gobiernos reformistas fueron las causantes de la miseria de los bolivianos.
Basta de engaños. Morales y Quispe saben bien que los protagonistas principales de la tragedia boliviana son los propios bolivianos. Ellos son los que no han sabido forjar una patria justa y estable. La corrupción, la negligencia y la discriminación de blancos y mestizos contra los grupos indígenas son algunos de los factores que han hecho que el 70 por ciento de la población en ese país viva en la miseria, no las políticas del "Consenso de Washington". La marginación de los indígenas bolivianos precede a la fundación de Estados Unidos.
Estados Unidos tampoco tiene la culpa de la atomización política del país. Los bolivianos son los únicos responsables de que en toda su historia no hayan aprendido a vivir en una democracia estable. La brutalidad de las protestas incendiando vehículos, saqueando comercios, matando e hiriendo a quienes se atraviesan en su camino, dinamitando puentes, derribando faroles, cerrando caminos y quebrantando el estado de derecho a pedradas, tampoco fue importada de Estados Unidos, es producto del subdesarrollo local.
A los bolivianos, no a Estados Unidos, les corresponde enfrentar y resolver la crisis actual. El nuevo presidente, Carlos Mesa, ha pedido que le den el espacio y el tiempo que necesita para intentar sacar al país del embrollo en el que se encuentra. La respuesta de Quispe concediéndole 90 días de plazo para resolver sus 72 demandas es inaceptable. Mesa tiene la voluntad de gobernar pero no puede hacer milagros en tres meses de gobierno, mucho menos en un país convulsionado.
Entre las muchas demandas de Quispe al nuevo presidente están, evitar el ingreso de su país al Área de Libre Comercio de las Américas, la abrogación de la ley de hidrocarburos y la revocación del programa de erradicación de la hoja de coca.
La discusión sobre el Alca a estas alturas es, por lo menos, prematura. Mesa debería tener la habilidad política para sortearla de manera eficaz. Responder a la exigencia de que se abrogue la ley de hidrocarburos es más difícil pero no imposible políticamente. Las leyes rigen a todos los habitantes del país y cualquier intento de derogación requiere del concurso de todos los ciudadanos, no solamente de un pequeño grupo de indígenas aymaras que representan apenas el 15 por ciento de la población.
El tercer punto es más complicado. Hace apenas unos años, el cultivo y la venta de la hoja de coca generaban al país ganancias de cientos de millones de dólares. Era, también, una enorme fuente de trabajos. En los últimos cinco años, el programa de erradicación de la hoja de coca patrocinado por Estados Unidos tuvo un éxito espectacular destruyendo más de 50.000 hectáreas de cultivo. Pero el éxito tuvo un impacto devastador en la economía boliviana, a pesar del subsidio estadounidense de más de 100 millones de dólares anuales.
Hoy, Mesa necesita que Estados Unidos le abra el espacio para que él pueda maniobrar. La administración de George W. Bush debe dar muestras de sensibilidad política, entender que lo que está en juego ahora es la gobernabilidad de Bolivia y acordar con Mesa la suspensión temporal del programa.
Otro punto que Estados Unidos debería considerar de inmediato es la ampliación de su agenda política en América Latina para incluir programas de ataque frontal a la pobreza. Estados Unidos debe reconocer públicamente que en países como Bolivia, donde las disparidades económicas son abismales, la economía de mercado no resuelve los problemas de pobreza y desigualdad ancestral, desempleo, hambre y analfabetismo.
En estos momentos en los que la injustificada guerra en Irak ha deteriorado la imagen de Estados Unidos en el mundo, Bush debe ejercer su liderazgo en América Latina actuando de manera constructiva, razonable y conciliadora en Bolivia, no arrinconando al presidente Mesa.



Opinión:

BOLIVIA Y LA DEMOCRACIA REGIONAL

El Comercio de Perú (www.elcomercioperu.com.pe)

Para superar la crisis deben darse respuestas democráticas eficientes y orientadas a superar la penuria económica. Si queremos que no se produzcan hechos como el boliviano en la región, tienen que darse ciertas condiciones necesarias para una gobernabilidad democrática estable.
Los presidentes deben ser popularmente fuertes para infundir y exigir respeto. Si bien las legislaturas tienen que ejercer su autoridad fiscalizando al Poder Ejecutivo, también deben estar dispuestas a cooperar y aceptar pactos razonables. La independencia de los tribunales es fundamental para estar únicamente comprometidos con el Estado de derecho.
El papel de los partidos políticos no puede reducirse a la protesta y consecución de votos. Están en la obligación de ser capaces para representar efectivamente a sus seguidores y formular programas y alternativas políticos. Tanto dirigentes como ciudadanos tienen que acostumbrarse a aceptar resultados políticos desfavorables a sus intereses, que son el producto de procedimientos democráticos. Es importante resaltar que la democracia obtiene su fuerza a través de una población políticamente participativa y por medio de múltiples instituciones representativas que operan dentro de normas legales y constitucionales.
Pocos países de la región cumplen con estos requisitos, como Costa Rica, Chile, Uruguay, Brasil y en cierta medida, México. También puede mencionarse a los países caribeños de cultura política anglosajona. Los factores que se juntan y determinan las crisis son diversos. El presidente argentino Nestor Kirchner ha mencionado uno importante: la marginación y exclusión social de muchos años en Bolivia, que también está presente en Ecuador y Perú. Otro factor es la falta de salidas institucionales y de fórmulas democráticas para superar democráticamente las causas que originan una eclosión popular como la sucedida en Bolivia.
Las crisis políticas en la región se resuelven a última hora y parecen manotazos de ahogado. Así las cosas no se puede perder el tiempo, por lo que debemos encontrar mecanismos que nos permitan afrontar políticamente situaciones como la boliviana. Entre estos mecanismos, superar el distanciamiento entre la sociedad civil y la sociedad política ampliando los espacios de participación ciudadana.
Transparencia en la gestión gubernamental que requiere de un adecuado rendimiento de cuentas y compromiso de los diversos sectores para ejecutar programas económicos orientados a erradicar la pobreza. Asimismo, las FF.AA. deben estar subordinadas más efectivamente al control político de los gobiernos. Tienen que evitarse las violaciones flagrantes de los derechos humanos, porque el respeto por los DD.HH. es consustancial a la democracia, y afrontar eficientemente la crisis económica.
Solo unos cuantos países han sido capaces de restaurar la estabilidad económica y crear oportunidades para grupos en desventaja. En este sentido cabe recordar que las instituciones democráticas no pueden prosperar en condiciones de penuria económica prolongada, cuando millones de ciudadanos tienen que sobrevivir sin empleo, carecen de techo y alimentación, educación y salud básica, situación esta que conduce a una actitud pesimista, con baja autoestima y sin esperanzas en el futuro.
América Latina desde la década de los 80 ha iniciado una larga marcha hacia la democracia y está en una saludable tendencia histórica que es universal.
Tenemos que continuar construyendo, mejorando y consolidando nuestras democracias para que no se produzca lo que en alguna oportunidad señaló el historiador inglés Trevor-Roper, "los momentos perdidos de la historia".




Una lógica latinoamericana de la acción colectiva

LAS IMPUGNACIONES A LA LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA

Resulta evidente que el estado de descontento social es el principal disparador de estos acontecimientos

La Nación de Argentina (www.lanacion.com.ar)

A la luz de la reciente caída del presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, han quedado en evidencia, al modo de dos genios opuestos, los principios de representación que luchan entre sí en nuestras democracias latinoamericanas. El principio de la democracia representativa, fundado en elecciones periódicas y transparentes y en el papel mediador de los partidos, choca con otro principio, ajeno a las disposiciones constitucionales que, con objeto de destituir a los gobernantes, atribuye un valor preponderante a las movilizaciones populares en calles, plazas y rutas públicas. ¿Participación directa o participación indirecta del pueblo en los asuntos públicos? Es un venerable problema político que hoy vuelve a manifestarse con dramatismo. .Esta lógica latinoamericana de la acción colectiva impugna la legitimidad de los regímenes constitucionales, refleja las convulsiones sociales de nuestros países y, al mismo tiempo, está forjando una suerte de estrategia de asonadas populares tan tumultuaria como incierta. Ya tenemos contabilizados un número considerable de países que ha caído bajo la férula de este nuevo fenómeno. De Buenos Aires a Caracas, de La Paz a Quito y a Lima, las instituciones tiemblan cuando una fracción del pueblo se pone en movimiento y se arroga la representación de la soberanía. .¿A qué se debe esta forma de actuar? ¿De qué fuentes se nutre? Resulta evidente, en una aproximación inicial al problema, que el estado del descontento social es el principal disparador de estos acontecimientos. Un descontento, en el caso de Bolivia, con raíces antiguas que se actualiza en una coyuntura determinada por serios errores políticos. .De este cruce explosivo entre, por un lado, una población indígena excluida durante el decurso de dos centurias y, por otro, un campesinado con propiedad de la tierra, cuyo sustento depende del cultivo de la coca, han surgido nuevos liderazgos políticos y sindicales. Estos dirigentes, exponentes típicos de una tradición sindical consagrada en Bolivia durante el último medio siglo, comparten con el líder cocalero Evo Morales el estilo de jugar simultáneamente sobre dos tableros: lo hacen, en efecto, en el terreno legal como candidatos a la presidencia o como representantes elegidos a la asamblea legislativa, y también disponen sus fichas en cuanto espacio público pueda ser violentamente ocupado. .Estamos pues en presencia de una acción colectiva, impulsada por una marea de resentimientos que parece desbordar el sistema político. Ni la represión, con sus decenas de víctimas, la detiene y, cuando esa movilización amaina, lo hace temporariamente tras el reemplazo de un presidente obligado a renunciar. Por ahora, este trámite ocurre, felizmente, de acuerdo con los ordenamientos vigentes (como sabemos, el vicepresidente Carlos Mesa acaba de asumir el cargo de primer magistrado). .Vale la pena insistir sobre el tema del resentimiento vinculándolo con el contexto internacional en que dicho descontento se inscribe. Pecaría de irresponsable quien ignorase el gravísimo riesgo que supone, para los Estados Unidos y la región en general, el desarrollo patológico de estados feudales de naturaleza narcoterrorista. Es una amenaza de extrema peligrosidad que sobre todo abarca al mundo andino y, por cierto, a la frontera situada en el norte de nuestro territorio. No obstante, habría que preguntarse qué alternativa tiene el campesino boliviano si, en ciertas zonas, no puede cultivar y vender coca. La respuesta de los Estados Unidos, cuyas autoridades golpean preferentemente sobre el lado de la oferta y no sobre la demanda de sus consumidores de droga, consiste en obligar a producir en dichas áreas otros bienes agrícolas. .En principio, no se trataría de una solución incorrecta si los gobiernos de los Estados Unidos y de la Unión Europea uniesen a ese designio la voluntad de abrir el comercio de productos de la agricultura liberándolo de las distorsiones derivadas de los subsidios y protecciones. Frente a esa enorme masa de dinero mal utilizada, la paupérrima Bolivia tiene poco que hacer. Aquí se aplica aquel antiguo refrán que dice: "palos porque bogas y palos porque no bogas". .De todos modos, más allá de estos condicionamientos externos, en América latina están crujiendo las instituciones de la democracia representativa. Esta erosión aflige más a algunos países y menos a otros. Sin embargo, el hecho de que estos derrumbes ocurran en forma recurrente no augura nada bueno. A partir de los años ochenta se comentaba en nuestros países que la democracia representativa, al manifestar signos de agotamiento, debía ser reemplazada por otra forma de gobierno llamada democracia participativa. De hecho, estos conceptos fueron incorporados a la "Constitución bolivariana" que hace pocos años aprobaron los venezolanos a impulso del presidente Hugo Chávez. .En realidad, este juego de palabras, en gran medida inútil, no ha podido resolver el problema de mediación que perturba a nuestras sociedades. Cuando no hay mediadores reconocidos en el sistema formal, la gente sale a la calle y es allí -y no en el parlamento- donde se fraguan los liderazgos alternativos. Hay pues un déficit de representación, que se reproduce al ritmo de las crisis económicas y del aumento de la pobreza, y que no puede ser subsanado sino merced a una mejora sostenida en la calidad de nuestros representantes. .¿Es acaso este proceso de renovación todavía posible? ¿O es que terminaremos empantanados en unos regímenes políticos a medio hacer, mitad constitucionales y mitad envueltos en las rebeliones, donde el ciudadano sabe que al presidente se lo puede cambiar por la suma pacífica de los votos o mediante la iracundia de las movilizaciones populares? .La teoría política y la experiencia histórica han mostrado que estos dos métodos no pueden coexistir en paz. Si coexisten lo hacen de manera belicosa, a través de un conflicto abierto. Si, en cambio, logran reorientarse hacia metas más constructivas es porque la democracia constitucional ha podido prevalecer mediante el diálogo y el sentido del compromiso, creando nuevas áreas de consenso capaces de alcanzar una satisfacción mínima de las necesidades básicas. .Estas metas no son para nada ilusorias. Es cierto que los presidentes se despeñan, pero mientras hace apenas un par de décadas el instrumento para rehacer un pretendido orden era el golpe militar, hoy esos movimientos se encauzan, al menos parcialmente, gracias a la acción de las propias instituciones representativas. Caen los presidentes; no se desmoronan enteramente los regímenes constitucionales: en estas palabras está cifrada nuestra circunstancia presente. Por eso decimos que se impugna la legitimidad de los gobiernos sin que, por ahora, esos cuestionamientos violentos provoquen una crisis total capaz de tragar primero a los gobernantes, después a las instituciones democráticas y, por fin, a lo poco que queda de libertades públicas. .Tratemos por todos los medios posibles, con la ayuda de una constructiva conjunción de convicciones y razones, de no llegar nunca más a ese punto terminal, porque entonces los esfuerzos de estos últimos veinte años habrán vuelto a foja cero. El Mercosur, que es una región devota de la paz, no puede permitirse esas regresiones.



Opinión:

BOLIVIA: LA INCERTIDUMBRE CONTINÚA

El Diario de Chile (www.eldiario.cl)

La renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada es una expresión de la culminación exitosa de la agudización de un serio factor de amenaza que suele presentarse en América latina, cual es las presiones sociales, como lo fue en el pasado cercano el colapso del gobierno del presidente De la Rúa en Argentina.
Un hecho relevante en estos casos de estallido social exitoso, es que la institucionalidad jurídico-política no se quiebra. Es cierto que predominan las presiones que en parte importante desbordan el sistema, pero éste termina funcionando tras el colapso del gobierno, pues operan los mecanismos sucesorios preestablecidos. En Bolivia ha asumido el poder quien fuera elegido vicepresidente en lista con Sánchez de Lozada.
Este tipo de sucesión, aunque institucional, implica una fuerte discontinuidad respecto del gobierno colapsado. Al menos en la percepción ciudadana y de los actores políticos. Es la condición necesaria para que el estallido social termine. Y en tal sentido, el nuevo gobierno tiene que asumir necesariamente varias características refundacionales. El presidente Carlos Mesa ha dado una primera señal de desvinculación respecto de los partidos políticos que, en diferentes grados, se encuentran desprestigiados y lo ha hecho configurando un Ministerio compuesto exclusivamente por personas independientes. Esto - que puede ser un buen gesto mediático - presenta el riesgo de no contar con respaldo parlamentario, situación que sería particularmente grave para un gobierno nacido en una coyuntura de grave crisis de gobernabilidad.
El presidente Mesa, de acuerdo a las normas institucionales, debiera completar el período de Sánchez de Lozada. Sin embargo, ha señalado que convocará a elecciones anticipadas y que llamará a constituir una asamblea constituyente para dictar una nueva Constitución, acogiendo una de las peticiones de los grupos más radicales que protagonizaron el estallido social. Elaborar una nueva institucionalidad en un cuadro de crisis no parece una buena decisión, pues genera la incertidumbre de que allí pueden imponer su criterio los actores más polarizados.
Un aspecto que sí debiera reformarse es el mecanismo de elección presidencial, dado que el vigente no contempla segunda vuelta directa y es el Congreso Nacional quien nomina al Jefe de Estado entre las dos primeras mayorías. Dado el extremo fraccionamiento del sistema de partidos boliviano, para poder ganar se forman coaliciones demasiado heterogéneas que se resquebrajan fácilmente en los momentos de tensiones ya que no comparten bases programáticas de fondo. Con ello se terminan formando gobiernos de minoría, como el recién caído, que sólo alcanzó en la elección directa el 22% de los votos.
En materia económica también reina lo incierto. El discurso de los grupos radicalizados no sólo es contra la exportación del gas natural, sino también importa una férrea oposición a cualquier atisbo de una economía de mercado. Ellos plantean derechamente retornar al intervencionismo estatal en la economía y el rompimiento de relaciones con los organismos financieros internacionales. Propician, además, la derogación de la Ley de Hidrocarburos, una modificación profunda del Código Tributario y la revisión de las privatizaciones. Dentro del gobierno hay voces que no contemplan la adopción de tales medidas, lo cual vaticina, desde ya, el potencial estallido de nuevos y serios conflictos. Todo ello, en un contexto de incertidumbre de fondo, por cuanto el Presidente Mesa no ha presentado programa económico alguno. Por ahora pareciera estar sumido en administrar una suerte de tregua que, según lo que han admitido algunos de los actores beligerantes, será de corta duración.
El derecho de propiedad y la vigencia de los contratos ligados a las inversiones extranjeras están, de hecho, supeditados al criterio político discrecional de la autoridad y al entorno de presiones sociales. El discurso nacionalista extremo percibe a las inversiones extranjeras como una expresión de la globalización que rechazan y como señal de dependencia de las transnacionales. En definitiva, la economía boliviana transita por la senda de la incertidumbre institucional.



BOLIVIA Y LAS FACTURAS DE LA HISTORIA

El Miami Herald de EE.UU. (www.miami.com)

Sin los modales de la civilizada California, ya son varios los países de América Latina que han revocado los mandatos presidenciales. Invadiendo las calles, enfrentando la represión y poniendo muchos muertos, argentinos, ecuatorianos, bolivianos han terminado obteniendo las renuncias de sus respectivos mandatarios. Obviamente, el método no es el más válido ni correcto. Pero sí plantea la necesidad de analizar en profundidad el tema de la legitimidad.
Todos los regímenes tienen su legalidad. Son, malas o buenas, las reglas del juego. Las tuvieron las dictaduras de Brasil, Argentina y Chile entre otras, y las tiene el régimen de Fidel Castro. La legitimidad es otra cosa, porque surge de la representación. En el momento en que el ciudadano de a pie deja de sentirse representado, el gobierno debe recurrir a la represión, como en Cuba, o dejar el sillón presidencial ante la protesta.
Los procesos sociales son largos y superan en mucho nuestro tiempo de vida. América Latina está pagando malas prácticas que llevan un par de cientos de años: la desintegración geográfica, la marginación del indígena, el subdesarrollo económico y en buena medida metodologías feudales vigentes hasta no hace mucho.
Si a esto se suma el narcotráfico y los pescadores en río revuelto, nunca ausentes en la complicada problemática del continente, el coctel es explosivo.
Nadie duda de la falta de escrúpulos de quienes lucran con una actividad delictiva como el narcotráfico. Pero también es cierto que encuentran en la miseria su caldo de cultivo para que miles de gentes ingresen y sobrevivan en esa actividad.
Tampoco podemos olvidar que muchas de las dictaduras de Bolivia fueron activas participantes del negocio de la droga, a punto tal que el golpe de 1980, estratégicamente apoyado por Argentina, se conoció como el de ''los cocadólares''. Dentro y fuera de países como Bolivia o Ecuador, tendrá que haber gente atenta a que el incendio no se expanda por la pradera. Se trata, de una vez por todas, de hacer planes a mediano y largo plazo, para fortalecer instituciones, desarrollar economías e integrar a los grandes sectores sociales marginales.
Este proceso debe pasar por la integración con países, como Argentina, Brasil y Chile, que han comenzado a resolver sus problemas y parecen haber comprendido la importancia de la estabilidad institucional y el castigo a la corrupción.
Ayer, el presidente Carlos Mesa ha dicho que Bolivia debe estar presidida por indígenas. Puro voluntarismo ya que el problema no tiene soluciones mágicas. Indígenas o no, quienes asuman el gobierno de un país con una crisis de ese tamaño deben ser capaces de elaborar un plan estratégico, que requiere mucho más de un mandato, para soluciones concretas a problemas concretos.
La discriminación que ha sufrido la población indígena de países como Ecuador, Perú o Bolivia es indiscutible. Pero hoy el problema no pasa por allí. Pasa por mejorar las condiciones de vida de todos, indígenas o no. Y la llave maestra, a cuya construcción pueden aportar, y mucho, los países del primer mundo, es la educación.
Solamente una clase política que aborde con honestidad y eficiencia la solución de problemas de fondo será representativa del ciudadano con la legitimidad que eso implica.
Ultimo, pero no menos importante, es la complejidad que el narcotráfico le agrega a la situación. Las sociedades desarrolladas del primer mundo deben empezar a considerar seriamente que la demanda es parte del problema. Alguien tan insospechable de izquierdismo populista como Milton Friedman, uno de los máximos referentes de la Escuela de Chicago, llega al extremo de sostener que hay que legalizar las drogas.
Sin llegar tan lejos, las leyes de mercado indican que cuando un producto tiene demanda se debe a que está satisfaciendo una necesidad. Es sabido que quien está conforme con sí mismo, con salud mental y autoestima, no necesita consumir drogas. Las sociedades desarrolladas, satisfechas de sí mismas, deben analizar qué están haciendo mal para que una cantidad considerable de sus miembros necesite consumir ese veneno. El problema tiene dos puntas. Una, del mundo desarrollado, obviamente menos grave que la otra. Pero habrá que resolver las dos para llegar a ese nuevo orden mundial equitativo y civilizado que todos queremos.



LA MARCA DE LA FRONTERA

EL Comercio de Ecuador (www.elcomercio.com)

Cuando en octubre de 1998, el Ecuador y el Perú dieron por terminadas sus antiguas diferencias territoriales, se pensó que la frontera pasaría a la historia, ya que, además, la globalización económica y la uniformación jurídica, al ritmo que imponen los poderes del mundo, harían de los países una especie de provincias comerciales cuya exclusiva función sería la de receptores de los flujos de capital, según lo determinen los cálculos de rentabilidad. Las fronteras, en esa ingenua hipótesis, ya no serían más la marca y el límite de los pueblos; al contrario, habrían de convertirse en factor de integración.
Pero la realidad casi siempre le juega malas pasadas a las ilusiones. Así, eventos como la caída del presidente Sánchez de Lozada, en Bolivia y, más cercanamente, los crecientes síntomas de contaminación del Ecuador con la guerra colombiana, ponen en evidencia que las fronteras y su influencia respecto de la vida social están plenamente vigentes en América Latina. Las fronteras siguen vivas como factor de desconfianza y separación entre las gentes. Evo Morales usó la "antichilenidad" de los bolivianos en el tema de la exportación del gas, como poderoso argumento para movilizar a la oposición y lograr la caída del Presidente boliviano. Claro que detrás hay un mar de fondo de otras razones, pero lo que sirvió, en buena medida, como instrumento para capitalizar a la oposición fue el viejo recuerdo y los antiguos odios de una guerra que le quitó el acceso al mar a Bolivia, hace ya mucho tiempo. Es decir, que las cargas históricas siguen pesando en esta extraña "modernidad" que vivimos los latinoamericanos.
En el caso ecuatoriano, la vigencia de la frontera como punto de conflicto y asunto focal de preocupación, no se extinguió con la firma de la paz con el Perú. Al contrario, tan pronto como eso ocurrió, la insurgencia colombiana y los planes de los Estados Unidos y de Colombia para enfrentarla, hicieron de la frontera norte un hervidero de rumores, preocupaciones y eventos dramáticos. Como era previsible, el vecindario con la violencia terminó metiendo al país en un proceso complicado de sortear y que, al parecer, apunta a transformarnos en una cabeza de puente de los actores de la guerra. La Base de Manta es una evidencia de cómo, en forma irreflexiva, al son de los acontecimientos, sin definiciones políticas explícitas y sin un concepto claro de nuestro papel en semejante circunstancia, sin embargo, nos hemos internado en terreno minado.
Considerando la vecindad con territorios dominados por los insurgentes, estaba dentro del cálculo de probabilidades que los efectos del drama colombiano nos llegarían. Lo censurable está en el hecho de que los gobiernos de Ecuador se hayan dejado llevar, involucrar y comprometer en ese espinoso asunto, sin una política clara y ciertamente con poca transparencia. Prácticamente no han existido consideraciones explícitas sobre el conflicto y sus riesgos.
Se ha producido una serie inconexa de acciones y declaraciones dispersas, silencios sintomáticos, discursos de distracción y medidas sorpresivas. Hemos obrado como vagón de cola, corriendo a la zaga de los hechos, dejándonos llevar por la corriente y por las obvias inducciones de conducta para lograr nuestro alineamiento. Y hemos ido firmando cosas... y decorando evidencias con la sinuosa palabrería de la burocracia diplomática.
Los últimos hechos y el aire de preguerra que flota sobre la frontera, obligan a los poderes públicos a asumir posiciones frontales, que aclaren la política internacional del país y que garanticen su seguridad y la de su gente, lo que está por sobre cualquier otro compromiso. Mientras tanto, la frontera y sus conflictos nos siguen marcando y empiezan a perfilarse, otra vez, como la mala conciencia del poder político.



MESA BAJO FUERTE PRESIÓN COCALERA

El Miami Herald de EE.UU. (www.miami.com)

El presidente boliviano Carlos Mesa enfrentaba ayer iguales o mayores presiones que su depuesto predecesor frente a las exigencias para permitir el cultivo de la coca y las advertencias de Estados Unidos para frenarlo. Mesa no ha logrado aún designar a los prefectos (gobernadores) de La Paz y Cochabamba, los dos departamentos donde se cultiva mayormente la hoja de coca, base de la cocaína.
En La Paz no encuentra a un reemplazante del prefecto que sirvió en el gobierno del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien renunció el 17 de octubre luego de violentas protestas populares contra un proyecto de exportación de gas.
El prefecto, Mateo Laura, fue vetado por los cocaleros de la región de Los Yungas, vinculados al Movimiento al Socialismo (MAS).
Los legisladores del MAS advirtieron el sábado que estarán vigilantes.
''Estaremos pendientes y cuidadosos de lo que hagan a favor de los intereses nacionales... las organizaciones otra vez se encargarán de criticar y sancionar'', dijo el legislador Luis Aguilar.
El MAS también urgió a Mesa a retomar el diálogo sobre la coca iniciado en el anterior gobierno, pero suspendido por su líder, el diputado Evo Morales, que exige que previo a cualquier acuerdo, el gobierno suspenda el plan de erradicación forzosa de coca, iniciado en 1998.
El nuevo ministro de Gobierno, Alfonso Ferrufino, manifestó su disposición a modificar la Ley Antidroga que establece que en el Chapare no se puede sembrar coca y que en Los Yungas sólo se pueden cultivar 12,000 hectáreas. Ambas disposiciones han sido vulneradas.
Pero el viernes, Ferrufino, señaló, en compañía del embajador estadounidense, Richard Greenlee, que la ley debe ser cumplida, y que por tanto el plan de erradicación sigue en curso. El acto, cumplidos seis días después de la asunción de Mesa, pareció ser un claro mensaje de Estados Unidos al gobierno y a los cocaleros.
Greenlee habló entonces de ''los dos Chapare'', el de la coca y el del desarrollo alternativo, financiado en parte por Estados Unidos.
Horas después, los diputados del MAS Luis Cutipa y Jorge Ledezma acusaron a Ferrufino de tener un doble discurso y a Estados Unidos de mantener su política inflexible hacia la coca.
Morales ha dicho recientemente que el gobierno debe permitir la ampliación de los cultivos en el Chapare --hoy ilegales-- para industrializar la planta con fines medicinales e incluso para la producción de golosinas.
Ayer, el diario La Razón informó que el secretario adjunto para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Roger Noriega, señaló en una audiencia en la Cámara de Representantes que Bolivia podía poner en riesgo la seguridad de Estados Unidos.



La Paz demandará la extradición de Sánchez de Lozada

"NO PEDIMOS EL CIELO" AL SOLICITAR A CHILE UNA SALIDA AL MAR, DICE BOLIVIA

La Jornada de México (www.jornada.unam.mx)

El canciller de Bolivia, Juan Ignacio Siles del Valle, dijo que su país "no está pidiendo el cielo" al solicitar a Chile una salida al mar por el oceáno Pacífico, y agregó que La Paz demandará a Washington la extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
En declaraciones al diario chileno La Nación, el diplomático manifestó que su país no busca la recuperación de territorios perdidos, sólo se "trata de hacer justicia, de darle un espacio a Bolivia en la comunidad de países que tienen acceso al Pacífico".
La semana pasada, el gobierno de Santiago señaló que apoyaría a La Paz en la exportación de gas natural, pero advirtió que no canjearía parte de su territorio por acuerdos comerciales.
En la guerra del Pacífico -que se desarrolló de 1879 a 1883- Bolivia perdió frente a Chile su acceso al mar. En 1978, La Paz rompió relaciones con Santiago tras no llegar a un acuerdo en torno a la posibilidad de tener un puerto propio.
Sobre este tenor, Siles del Valle manifestó que aún es muy pronto para considerar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre las dos naciones, pues señaló que en su país "el tema es muy sensible".
El canciller manifestó al diario que el actual gobierno boliviano -que es encabezado por Carlos Mesa- no dudará en solicitar la extradición del ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, quien actualmente se encuentra en Estados Unidos y es acusado en Bolivia de delitos de lesa humanidad.
Sánchez de Lozada ordenó la represión policial y militar en las pasadas manifestaciones en contra de la propuesta de exportar gas natural por medio de un puerto chileno. Los enfrentamientos cobraron la vida de más de 80 personas y dejaron cerca de 400 heridos.
Según líderes políticos, sindicales e indígenas, España y Estados Unidos aportaron ayuda financiera para sostener al gobierno de Sánchez de Lozada.
En Bolivia, empresarios advirtieron que desalojarán por "la vía de las armas" a campesinos que han ocupado predios de forma ilegal. La Iglesia boliviana hizo un llamado para evitar enfrentamientos y solicitó a los terratenientes repartir la tierra a los pobres.


LA REBELIÓN DE LOS INDIOS

El protagonismo político alcanzado por los movimientos indígenas en dos países vecinos ha despertado el temor de ciertos sectores, alarmados ante la posible irrupción de un fenómeno similar en nuestro país. Aquí una radiografía de estas organizaciones y partidos que en Ecuador y Bolivia han saltado de las calles al Parlamento y -por la vía de la urnas- se alistan para tomar el poder.

La República de Perú (www.larepublica.com.pe)

En los últimos seis años, dos presidentes de Ecuador y uno de Bolivia se vieron obligados a dejar el poder cuando aún no habían cumplido la mitad de su mandato. Ambos casos tienen una peculiaridad: fueron movimientos indígenas, con sus ponchos multicolores y sus trajes típicos, los que desataron una ola de descontento que sólo pudo contenerse cuando vieron rodar la cabeza del gobernante cuestionado.
¿Pero qué persiguen en el fondo estas organizaciones que de pronto han irrumpido en el escenario político de dos países que tienen mucho en común con el Perú? Se trata, a juicio del historiador Nelson Manrique y del antropólogo Rodrigo Montoya, de fuerzas sociales que buscan decididamente hacer política y dentro de poco podrían alcanzar el poder en sus respectivos países.
La posibilidad de ver al líder cocalero Evo Morales con la banda presidencial de Bolivia no es una fantasía tremendista pues en las elecciones del año pasado estuvo a un paso de la victoria a la cabeza de su aguerrido Movimiento al Socialismo (MAS).
PROTAGONISMO INDÍGENA
En Ecuador los indígenas conocen el sabor del triunfo por partida doble. La primera vez fue en enero del 2001, cuando el presidente Jamil Mahuad anunció la dolarización de la economía. Entonces los grupos campesinos y aborígenes tomaron la ciudad de Quito y lograron derrocar a Mahuad con la ayuda de un sector del Ejército.
Tras la renuncia de Mahuad, se formó una junta de gobierno integrada por Antonio Vargas, dirigente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), el ex presidente de la Corte Suprema Carlos Solórzano y el general Carlos Mendoza. La junta sólo ejerció el poder durante escasas tres horas pues perdió el respaldo de los militares y sucumbió ante la proclamación del vicepresidente Gustavo Noboa.
La segunda vez el triunfo llegó por la vía democrática. El movimiento Pachakutik, brazo político de la CONAIE, selló un acuerdo con el partido Sociedad Patriótica de coronel (r) Lucio Gutiérrez y esta alianza ganó las elecciones en noviembre del 2002. Si bien la alianza aún se mantiene, la CONAIE le retiró el apoyo al gobierno y prepara movilizaciones para exigirle a Gutiérrez que cumpla con sus promesas electorales.
Según el antropólogo Rodrigo Montoya, en Ecuador -donde los indígenas representan el 38% de la población- los movimientos indígenas se empezaron a gestar en los años sesenta, de la mano de los padres salesianos. Esta orden religiosa promovió la organizaron de grupos étnicos en la sierra y amazonía ecuatoriana, apostando por la educación bilingüe, las reivindicaciones culturales y la defensa de la tierra.
En los 80 el proyecto cobró mayor fuerza con la formación de la CONAIE, que primero actuó como una organización de carácter étnico, luego pasó a ser una fuerza social y después se orientó a formar una organización política a la que denominaron Pachakutik.
"Las propuestas de Pachakutik Nuevo País no sólo son para los indios, se trata de un movimiento político que si bien nace de los indios, tiene pretensión nacional e integra a los demás sectores de la población", refiere Montoya.
Un paso importante de este movimiento fue lograr que la población indígena, por décadas olvidada y marginada, reivindique su identidad, su cultura, su religiosidad y su vestimenta incluso en las escuelas.
En Ecuador se han identificado 13 nacionalidades indígenas en la costa, la sierra y la amazonía. Sólo la nación kichwa de la sierra tiene 12 pueblos, entre los que figuran los otavalos, kañari, Salasaka, Sarakuros y Kañaris.
LA EXPLOSIÓN DEL GAS
A diferencia del proceso ecuatoriano, el movimiento indígena de Bolivia es fruto de las experiencias políticas de izquierda. Rodrigo Montoya identifica a Fausto Reynaga como el intelectual que a inicios de los 60 empieza a escribir proclamas a favor de los indios quechuas y aymaras. Diez años después la propuesta la recogen un grupo de intelectuales y fundan el Movimiento Katarista, en homenaje a Túpac Katari.
"Desde el inicio, los kataristas se enfrentan con los marxistas en los sindicatos mineros, hay una disputa entre los que levantan una propuesta puramente étnica, mientras que los otros hablan de clase. Esa disputa dentro del movimiento indígena continúa hasta hoy", señala.
Lo más cerca que estuvo el movimiento indígena de ser gobierno fue en 1993, cuando el líder aymara Víctor Hugo Cárdenas llegó a la vicepresidencia de Bolivia acompañando a Gonzalo Sánchez de Lozada. Era la primera vez que un indígena alcanzaba un cargo tan alto, a pesar de que en este país la población indígena representa el 71%.
"De esta alianza entre un líder indígena y otro de derecha surge un régimen complicado. Por un lado se aplica una política económica neoliberal, antiindígena, pero por otro lado la política jurídico institucional se torna proindígena. Hubo leyes de reivindicación indígena, de transferencia de recursos, de fortalecimiento de los ayllus. Eso es lo que estalló luego", explica Nelson Manrique.
En los 90 Evo Morales, el dirigente cocalero de tradición quechua, se convierte en una figura política nacional al defender el cultivo de la hoja de coca. Morales llega al parlamento y luego participa en las elecciones presidenciales. Ahora es el político con mayor respaldo político y por ende ocupa el primer lugar entre los "presidenciables".
En la zona aymara de Bolivia surge el liderazgo de Felipe Quispe "El Mallku", continuador de la tradición katarista. Sus posibilidades de crecimiento, sin embargo, se ven limitadas por su discurso radical y de enfrentamiento contra los k'jaras, palabra con la que hace referencia a los blancos. Quispe ha dicho en más de una ocasión que hay dos formas para llegar al poder: el camino electoral y la vía violenta "aunque sea con las armas".
A pesar de que en muchas ocasiones los indígenas aymaras y los cocaleros mantuvieron sitiada La Paz, no habían derrocado a un presidente hasta hace diez días. Esta vez el descontento por la posibilidad de que el gas de Tarija salga por Chile, desató la protesta que en el fondo cuestiona una política económica que condena a millones de indígenas a continuar en medio de la pobreza. A Sánchez de Lozada no le quedó otro camino que renunciar.
La fuerza del movimiento indígena boliviano quedó demostrada cuando Carlos Mesa, el sucesor provisional de Sánchez de Lozada, acudió hasta la plaza donde los indígenas celebraban su triunfo, para pedirles tiempo a fin de ordenar su gobierno.
¿Y el Perú?
A pesar de que el Perú es el segundo país con población indígena de la región andina (47%), resulta extraño que nuestro país no se haya visto contagiado por la emergencia de los movimientos indígenas de Bolivia y Ecuador.
Para el historiador Nelson Manrique una de las razones de este perfil bajo es que, a diferencia de nuestros vecinos, en el Perú la nobleza indígena fue aplastada durante la Colonia y la República, lo que impidió que se pudiera construir un discurso de reivindicación étnica.
Además, a diferencia de Bolivia y Ecuador, en el Perú las iniciativas en contra de la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América -que en los países vecinos contribuyeron al apogeo de los movimientos indígenas- se estrelló aquí con la prédica autoritaria y la práctica violentista de Sendero Luminoso.
"Otro factor que no debemos desdeñar es que la capital está frente al litoral, de espaldas a la sierra. En La Paz o en Quito es normal que la gente hable en quechua y aymara, lo cual no ocurre en Lima, a pesar de que en esta ciudad está la mayor cantidad de quechuahablantes del país", refiriere.
Montoya considera que la falta de organizaciones indígenas se debe a la ausencia de intelectuales indígenas que hagan política desde su lengua y su cultura.
"El fracaso de Toledo, que se sirvió del elemento indígena y étnico, ha llenado de frustración a los peruanos de ascendencia andina. Cómo ven que sus problemas no se resuelven y como ya no pueden confiar en Toledo, piensan que lo mejor es elegir a una persona como ellos y en eso están", afirma Montoya.
A partir de la irrupción de los movimientos indígenas en Ecuador y Bolivia, grupos como el de los hermanos Humala pretenden llamarse indígenas. Otras organizaciones más antiguas como CONACAMI y COOPIP aún se mueven en la indefinición de ser sólo una fuerza social o dar de una vez el salto político.
Para que las expectativas sociales de los indígenas peruanos -casi la mitad de la población- encuentren un correlato político falta todavía mucho. Lo que sí queda claro es que la búsqueda del protagonismo indígena en el Perú nada tiene que ver con la retórica de Eliane Karp de Toledo, quien en julio del 2001 anunció desde el Cusco la llegada de un nuevo tiempo y de un Pachacútec elegido por los Apus.


LAGO TITICACA REGISTRA ALTO NIVEL DE EVAPORACIÓN

El Peruano de Perú (www.editoraperu.com.pe)

Puno.– Debido a las altas temperaturas (de 20 a 22 grados centígrados) en la zona y la ausencia de lluvias hace más de 22 días, las aguas del lago Titicaca muestran una evaporación promedio de cinco milímetros por día, explicó el director regional del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi-Puno), Herman Saavedra Aguilar.
“Con este estudio queda demostrado que la mayor pérdida de agua del lago se produce por evaporación y no por el afluente de Desaguadero, como se creía. El río evacua, por lo general, el cinco por ciento del caudal del lago.”
Asimismo, la contaminación de la cuenca del lago navegable más alto del mundo ha alcanzado ribetes preocupantes para las autoridades puneñas, quienes, a fin de motivar la cooperación técnica internacional, han declarado en estado de emergencia esta zona del Titicaca. Representantes del gobierno regional de Puno, la municipalidad provincial, instituciones afines y organismos no gubernamentales coordinan la formación de un comité técnico para reforzar acciones en este ámbito.



PETROBRAS AGUARDA MOMENTO POLÍTICO PARA PROPUESTA DE GAS

Revista BN Américas (www.bnamericas.com)

La energética federal brasileña Petrobras (Nyse: PBR) está a la espera del momento político adecuado para presentar una nueva propuesta de compra de gas al Gobierno de Bolivia.
"Antes de que la situación política de Bolivia empeorara, estábamos a punto de concluir una propuesta por escrito con Petrobras que sería llevada a Bolivia por primera vez. Es una propuesta muy elaborada que requiere una reducción de precios y flexibilidad en el sistema en firme", dijo Maria das Gracas Silva Foster, secretaria de petróleo, gas y combustibles renovables del Ministerio de Minas y Energía.
Dirigiéndose a la prensa en la Cámara Británico-Brasileña de Comercio (Britcham), Foster señaló que la propuesta escrita está lista y que Brasil está esperando el adecuado "espacio político entre ambos países" para presentarla.
Foster no entregó más detalles de los propuestos cambios, pero afirmó que Brasil quiere "trabajar con un precio del gas que sea compatible con la realidad de nuestros combustibles".
Autoridades de Brasil han estado presionando para modificar los precios y volúmenes porque la demanda local de gas natural ha sido inferior a lo esperado. Uno de los principales problemas es una cláusula en firme en el contrato bilateral mediante el cual Petrobras debe pagar un mínimo de 24 millones de metros cúbicos por día (mm3/d), aun cuando el consumo local llega sólo a 19mm3/d.
La secretaria negó que los créditos del banco nacional de desarrollo BNDES a Bolivia formen parte de la propuesta. También negó los informes noticiosos sobre la posibilidad de exportar gas boliviano desde puertos brasileños hacia EEUU.
"El Gobierno no lo ha evaluado en forma interna", indicó Foster.
"Nunca antes hemos sido tan cuidadosos y tan preocupados por nuestras relaciones con Bolivia", agregó la secretaria.
Los volúmenes del gasoducto Bolivia-Brasil aumentaron esta última semana de unos 13mm3/d a 18mm3/d debido a la puesta en marcha de las plantas termoeléctricas Canoas y Tres Lagoas, destacó.
Durante su discurso en Britcham, Foster sostuvo que el Gobierno se encuentra trabajando para desarrollar los mercados del petróleo y gas del país a la par con el desarrollo nacional, creando puestos de trabajo y protegiendo el medioambiente.
Ejecutivos y otros asistentes recibieron con agrado los comentarios de la autoridad de Gobierno sobre el desarrollo de un mercado competitivo en los sectores del petróleo y el gas, así como la importancia que el regulador petrolero ANP tendrá en su desarrollo.



El 16 de octubre, un hondero entusiasta acude a clásica arma autóctona. Fue en gigantesca manifestación que exigió la renuncia de Sánchez de Lozada. Izq: "No voy a ir a ninguna parte", aseguraba el Presidente Goni. Tuvo que partir a Miami. abajo: Historiador y hombre de TV, Carlos Mesa acepta la Presidencia ante el Congreso.

BOLEA A LA BOLIVIANA

Revista Caretas de Perú (www.caretas.com.pe)

LA caída de Gonzalo Sánchez de Lozada representa el desplome de todo un sistema político en Bolivia. Buena prueba es que para construir su gabinete el flamante Presidente Carlos Mesa ha tenido que prescindir de todos, absolutamente todos, los partidos clásicos.
La quiebra afecta sobre todo al Movimiento Nacionalista Revolucionario, otrora abanderado de reivindicaciones nacionales y sociales, que durante medio siglo dominó la escena política y que en años recientes se había convertido en portavoz del neoliberalismo, y pedestal de Sánchez de Lozada. Ni siquiera el MIR de Jaime Paz Zamora, oficialista con intermitencias, se salva del naufragio.
Más allá del derribado andamiaje institucional, las demandas que hoy enarbolan las organizaciones de masas indican que la paz ha vuelto a La Paz, pero que las ondas sísmicas se siguen moviendo en el subsuelo de la sociedad boliviana.
Han cesado las pedreas, pero siguen las convulsiones en calles y aldeas.
El réquiem del antiguo régimen es interrumpido por un coro de advertencias.
El vicepresidente Mesa, hoy Presidente de la nación, ha salvado la institucionalidad, y viene demostrando un pulso sereno en medio de la calma que sucede a la tempestad. Ha prometido referendo respecto a la exportación del gas de Tarija, indemnización para las víctimas de las matanzas ordenadas por Sánchez de Lozada e implcablemente ejecutadas por el Ejército, más que por la Policía. Ha vuelto a reconocer a la Confederación Obrera Boliviana (COB) un papel que anteriormente se le había negado. Ha accedido también a la convocación de una Asamblea Constituyente, tal como lo reclamaba la oposición. Se trata, ha dicho al mandatario, de refundar Bolivia.
Ese es el tamaño de la esperanza -y del desafío- que enfrenta Bolivia.
La demanda de una salida al mar surge en el nuevo Consejo de Ministros. El canciller Juan Ignacio Siles, funcionario de carrera, acaba de anunciar que ese será "un tema esencial" de la política exterior de Bolivia. Ha dicho, asimismo, que otro tema de fondo será la búsqueda de un Tratado de Libre Comercio con chile. Esto ha alarmado a algunos sectores populares, que ven en ello una mala seña, dado el hecho de que Siles nació en Chile. El ha aclarado, sin embargo, que nació en tierras del Mapocho porque sus padres fueron exiliados políticos.
Una preocupación inmediata para la cancillería boliviana -y para las demás del continente- es la Cumbre Iberoamericana, prevista para el 14 y 15 de noviembre próximos. Su sede debe ser Santa Cruz de la Sierra, la única ciudad que organizó una marcha en favor de Sánchez de Lozada. El día mismo de su renuncia, éste se preparaba para presidir esa marcha.
"RETIRADA TACTICA"
A muchos observadores preocupa la actitud de Felipe Quispe, secretario general de la Confederación Sindical Unica de Campesinos de Bolivia (CSUTCB), un dirigente con pasado guerrillero que no ha vacilado en declarar, el martes último: "Tenemos que pensar en llegar al poder, ya sea por la vía legal o la más revolucionaria. Estamos maquinando por la vía revolucionaria".
Antes había precisado que lo que sus bases han acordado es una "retirada táctica".
La tregua no es incondicional, según Quispe: "Si el Presidente abroga el Código Tributario, es nuestro amigo. Si el Presidente anula la Ley de Seguridad Ciudadana, comerá chairo y pesk'e con nosotros. Si no aprueba el ALCA, será nuestro Presidente".
El Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, es menos radical que Quispe. Considera que hay que darle tiempo al nuevo Presidente. Aún así, pide que se fije plazo para elegir la Constituyente y que se modifique la Ley de Hidrocarburos. El senador Filemón Escobar agregó una reivindicación, que ha acompañado la agitación reciente en el campo: una pausa en la erradicación de los sembríos de coca. "El anterior Presidente ya aceptó esta propuesta, pero no se pudo aplicar porque los Estados Unidos le dijeron no", afirmó el legislador. "Ahora podemos hacerlo".
El Alto, que podría ser considerada una ciudad satélite de La Paz, pero que es, con su millón de habitantes, la urbe mayor de Bolivia, tiene su epicentro organizativo en la Central Obrera Regional de El Alto. El secretario ejecutivo de ésta ha pedido que se derogue la Ley de Hidrocarburos, se industrialice el gas en Bolivia, para su venta al exterior, pero que ésta no se realice por puerto chileno.
PRECIO DOLOSO PARA EL GAS
Un anuncio del presidente Mesa ha remecido a los empresarios extranjeros del gas de Tarija, pero despertado entusiasmo en sectores de oposición: el de que se va a elevar de 18 % a 50 % el monto de las regalías por el gas y el petróleo. Ocurre que en la legislación vigente se introdujo lo que la especialista holandesa María Lohman, con 35 años de residencia en Bolivia, ha llamado una trampa.
¿En qué consiste ésta? En un cambio de denominación: se cambió el nombre de "campos existentes", que tenían que pagar el 50 % de regalías, por el de "campos nuevos", que sólo pagan el 18 %. Y sucede que el 97 % de los campos de gas y de petróleo de Bolivia han sido declarados "nuevos". Gran novedad.
La trampita consistió en afirmar que los "nuevos" tenían que ser alentados para invertir en exploración y explotación. La señora Lohman precisa que con esa maniobra han fingido descubrir reservas que en realidad ya eran conocidas por las compañías, pero que ahora aparecen como fruto del "incentivo" tramposo.
La superchería se desnuda cuando se recuerda que Brasil paga a Chile 1.3 dólares por millar de pies cúbicos, mientras que a Bolivia se le asigna sólo 0.7 de dólar. A este precio, que es el valor en boca de pozo, se le aplica el 18 % de regalías.
Compárese esto con el 37.24 % sobre el valor en boca de pozo en que se han fijado en el Perú las regalías para el lote 88 de Camisea. Se trata de un auténtico abuso, contra "el país más pobre del Cono Sur de América", como subraya la señora Lohman.
He ahí uno de los fermentos que prepararon la crisis en Bolivia, y uno de los datos que apuntan a la erección de un nuevo régimen, de acento social y nacional. (César Lévano).



HUMALA A LA MALA

Ahora asegura que tiene voluntarios en Bolivia, que su hermano Ollanta será candidato en el 2006 y que Chile financió a Toledo.

Revista Caretas de Perú (www.caretas.com.pe)

EL mayor retirado Antauro Humala descargó en los últimos días su pesada artillería verbal, al afirmar que algunos de sus reservistas han sido enviados a Bolivia a pedido de los rebeldes del país hermano; que su hermano Ollanta será, "si él lo considera conveniente", candidato presidencial de su movimiento en el 2006 y que la campaña presidencial de Alejandro Toledo fue financiada por Telefónica del Perú y la embajada chilena.
Para completar la dicha, su periódico Ollanta publica en primera página titulares como éste: "¡Peruano: haz patria, siembra más coca!".
El órgano periodístico de Humala exhibe un cuerpo de colaboradores en el cual figura en primer lugar el general (r) Ludwig Essenwanger, quien fuera jefe del Servicio de Inteligencia Nacional de 1980 a 1982 (su hermano era un activo senderista y pereció en El Frontón). Otro general retirado de ese elenco colaborador es Eleazar Gutarra, militar velasquista.
Antauro se ha sentido entonado, sin duda, con la crisis boliviana y la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada. Ha llegado a decir que "si Toledo vendiera Camisea, actuaríamos igual que en Bolivia". En realidad, el gas de Camisea ya está contratado y con compromisos a plazo más bien corto. Por otro lado, nadie en su sano juicio supone que el retirado mayor tenga el arrastre de masas de Evo Morales o Felipe Quispe, líderes del movimiento que derribó a Sánchez de Lozada.
Humala exhibe en sus declaraciones y sus escritos un temperamento ardiente y alucinado, y alucinante. Su interpretación "etnocacerista" de la coca, por ejemplo, lo lleva a afirmar que si no hubiera sido por la hoja, el mariscal Andrés Avelino Cáceres no hubiera podido llevar a cabo su heroica resistencia contra el invasor chileno. Olvida que en esa época se mascaba coca, pero no se conocía la cocaína, ni muchos menos el criminal tráfico de drogas.
Su aseveración de que Toledo fue financiado por Chile para llegar a la presidencia suena a invento. Si tuviera base, el no exhibir pruebas equivaldría a complicidad y, conforme a la propia lógica humaliana constituiría traición a la patria.
Humala afirma haber descubierto una tercera vía de la política: la lucha en las calles, como la registrada en Ecuador, Argentina y Bolivia, que desalojó del poder a mandatarios elegidos pero impopulares. Sin duda que Toledo, hoy, es un presidente impopular; pero nadie en su sano juicio plantea que por eso hay que destituirlo.
La Constitución del Perú autoriza la revocación de autoridades elegidas mediante voto; pero esto se limita a alcaldes, regidores, autoridades regionales designadas por voto popular o jueces que tengan el mismo origen. Sin duda que es necesario perfeccionar la institución, introduciendo la revocabilidad también para la Presidencia de la República o incluso los cargos parlamentarios.
Ya se sabe que hay una línea que separa la legalidad de la legitimidad. Es evidente que un mandatario elegido por el voto tiene una patente de legalidad. Pero ¿qué ocurre si ese mandatario comete errores o delitos contrarios al interés nacional? El Artículo 113 de la Constitución señala que la Presidencia puede vacar por "permanente incapacidad física o moral, declarada por el Congreso".
En todo caso, Humala todavía no ha demostrado ser capaz de lograr una representación parlamentaria. Puede atribuirse a la juventud de su movimiento, por cierto.
Puesto que Humala ha enviado a sus voluntarios a Bolivia, para aprender cómo se derrocan gobiernos, quizás sería bueno que predique con el ejemplo. El mariscal Cáceres no se limitó a predicar la resistencia: se fue a las breñas para organizarla. Consejo de oro: ¡sea cacerista, mayor Humala! ¡Vaya a probar sus principios allí donde las papas queman! ¡A Bolivia, con todo!
En la edición de agosto-setiembre, el periódico Ollanta afirma: "somos ciudadanos dignos en pos de la edificación de una Segunda República necesariamente Etnocacerista y en donde los pelotones de fusilamiento tendrán harta demanda". Abimael Guzmán debe de estar amarillo de envidia ante el competidor que le ha salido de los cuarteles. Atenuemos su palidez: el etnocacerista Humala ya sueña con el sillón presidencial y aspira a poblar los establos parlamentarios.



"PUEDE SER UN TERRIBLE DESASTRE"

El incierto futuro de Bolivia según el analista británico James Dunkerley.

Revista Caretas de Perú (www.caretas.com.pe)

MIENTRAS el viernes 17, en Bolivia, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada aún no había renunciado oficialmente y su paradero era incierto, CARETAS entrevistaba en Londres a James Dunkerley, director del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres, y autor de numerosos libros sobre el continente. Desde su despacho en 31 Tavistock Square de Londres, muy cerca del Museo Británico, el analista no pudo ocultar su preocupación.
-¿Cuál es su balance de la situación boliviana?
-Es una verdadera crisis de toda la nación, del Estado y de la sociedad civil. El costo ha sido bastante alto en pérdidas humanas, pero podría ser mayor si hubiese fuerzas apoyando una guerra civil. La izquierda boliviana nunca ha tenido gran afecto por el conflicto armado, como se vio en la época del Che, pero ahora tiene poco tiempo para decidir qué hacer.
-¿Qué expresiones políticas tiene esa izquierda?
-Se expresa en figuras como Felipe Quispe, representante del altiplano y la parte aymara del país que sigue el curso común de la escena boliviana posterior a la revolución de abril de 1952. Por otro lado, Evo Morales del Movimiento al Socialismo representa a los cocaleros de Cochabamba, del Chapare. Su posición es más sofisticada porque busca alianzas internacionales, discute el uso del gas pero, aunque tiene amplio respaldo, responde más a la presión cocalera. La izquierda enfrenta a 18 años de un neoliberalismo -yo diría feroz-iniciado en 1985 cuando Goni Sánchez era ministro de Finanzas.
Hay una generación de jóvenes que jamás en su vida ha visto una oportunidad de mejorar y desarrollar sus expectativas, mientras los políticos son los mismos. Para la joven población de El Alto, más grande y más pobre que la de La Paz, Evo Morales ofrece una alternativa crítica y ante años de neoliberalismo sin resultados efectivos. Y el gas les recuerda a los bolivianos los ciclos de la plata, el salitre o el estaño. A ello se suma el factor chileno.
-Ambos países no tienen relaciones diplomáticas...
-No hay embajadores pero sí relaciones normales. El problema es que la salida al mar no ha desaparecido de la escena doméstica boliviana con la globalización. La gente vuelve a pensar en la plata y el estaño, pero también en la Guerra del Pacífico y el papel de los capitales extranjeros. Se dice: "son gringos que quieren sacar nuestra riqueza y la embajada norteamericana quiere que se mantenga el presidente constitucional".
-Es una crisis que arrastra a la clase política boliviana. Renuncia Mesa y Paz Zamora apoya al gobierno. Desaparecen los partidos que han manejado a Bolivia durante buen tiempo.
-Si se aplica la Constitución, Mesa asume y baja la presión popular. No se puede descartar una opción violenta aunque sería una matanza terrible. Salvo eso yo diría que la otra opción es casi igualmente descartable: convocar a elecciones en estas condiciones es casi siempre un desastre.
-¿Y un posible gobierno transitorio de Carlos Mesa?
-Es un tipo no muy popular pero respetado. Es muy inteligente y buen comunicador pero sobre todo es muy ético y honesto, con una moralidad probada y que se va a quedar en el cargo. Yo creo que esto es importante no por las posibles ambiciones de Evo Morales o Felipe Quispe sino porque la población, especialmente de La Paz y de El Alto, pero también del oriente, de Santa Cruz y del sur ha padecido mucho. Tiene casi un mes de movilizaciones y ya había sufrido los 15 muertos de la crisis de febrero en La Paz. Antes hubo crisis en Cochabamba por el agua. Por eso creo que el Estado moderno boliviano fundado en la revolución de 1952 ahora sí se ha agotado.
-¿Y las causas nacionalistas?
-Creo que son pasajeras. La gente está totalmente cansada de los partidos políticos que no ofrecen iniciativas nuevas y eso incluye también a la izquierda que quiere usar el gas para industrializar Bolivia sin un plan serio para hacerlo. Un nuevo gobierno tendrá que exportar el gas boliviano, exactamente como lo están haciendo ustedes los peruanos. El mercado está en California.
Francamente, la oposición al gas es negativa porque es una forma de atacar a un gobierno usando de manera superficial la cuestión nacionalista. Se ataca la opción de exportar el gas por Chile pero no se ha atacado por cien años la exportación de mercancías bolivianas por Arica, un puerto que fue peruano, para no mencionar al contrabando o la cocaína. Antes que manipular discursos nacionalistas deberían negociarse mejores condiciones con las empresas extranjeras.
-¿Cuál sería la mejor salida para el gas, lo más conveniente para Bolivia?
-Debe optarse entre las razones técnicas y las culturales. Hay una relación más íntima entre Perú y Bolivia que entre Bolivia y Chile, que tiene una raíz popular. Pero la opción peruana para el gasoducto, es inviable por razones técnicas. Y eso no se puede negar con argumentos culturales. O es por Chile o es por Brasil. Pero Brasil ha descubierto gas y queda más lejos del mercado de California.
-¿Cómo se encuentran el ejército y los militares en esta crisis?
-El ejército boliviano ha tenido respaldo al no haber sido siempre opresor ni propiedad exclusiva de la clase alta, aunque los jóvenes conscriptos reciban un trato muy duro. Su problema actual es totalmente técnico. Cómo controlar un movimiento popular dentro de la Constitución sin estar preparado ni entrenado para hacerlo. Ahora bien, la opción técnica demanda habilidad política. No sería difícil llegar a un golpe de Estado pero la Embajada de los Estados Unidos rechaza esta opción y ha buscado disuadir a los militares. Antes respaldaba más a la Policía en contra del narcotráfico. De alguna manera vemos a Bolivia como una criatura de Washington y, varias veces, Washington ha manejado mal a sus criaturas.
-Viendo lo sucedido hace poco en Ecuador, ¿hay una vocación para el suicidio político en América Latina?
-Son comparables la movilización y la intervención de la Embajada en Quito. Se nota ahora la influencia del chavismo y no es casual que Evo Morales admire a Hugo Chávez y sea amigo suyo. Se ha notado la presencia diplomática del Brasil y de Argentina y quisiera ver en acción a las cancillerías del Perú y Chile. Si no entra la comunidad latinoamericana, esto puede ser un terrible desastre local, donde EE.UU. tendría un rol protagónico y con un enorme eco regional.

 
Noticias de Bolivia y el mundo, relativas al derecho martítimo boliviano, economía, geopolítica y diplomacia. Recopiladas semanalmente, para fines sin fines de lucro: archivo y difusión. Esta sección es mantenida por Daniel Velasquez Espejo. Visite: www.elmarboliviano.cjb.net

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